Entrecintas

Blood sugar sex magik

Otro que vive para contarlo. Que, de hecho, lo contó en la canción que pueden escuchar en el vídeo de abajo, realizado por el gran cineasta Gus Van Sant. Under the bridge sólo fue en origen un poema personal que Anthony Kiedis, el cantante y carismático lider de Red Hot Chili Peppers, escribió para conjurar sus fantasmas personales. Rick Rubin, buen amigo y productor del disco que el grupo entonces estaba grabando, encontró por casualidad  el poema y logró convencerle, ante la rotunda negativa inicial de Kiedis, para convertir ese íntimo y personalísimo escrito en una canción, una de las mejores, tal vez, de la ya larga historia del rock. Buen fin de semana para todos. Sigue leyendo

Entrecintas

Sabes que no soy buena

Carnaza. Para los mitómanos (“el club de los 27”), para los amantes de la buena música (“se apaga la voz del soul”), para los psicólogos de salón, para los periodistas y articulistas que se han topado con una noticia muy apetecible para estos días de julio, ni demasiado pesados ni demasiado livianos todavía, exactamente como la crónica de una muerte anunciada. Para los diarios sensacionalistas y las revistas del hígado, por supuesto. Para los padres y las madres preocupados por las compañías o las actividades de sus hijos, que ahora tienen una referencia más, un mal ejemplo que echarles a la cara. Para los sentimentales, para los cínicos. Para mí mismo, que escribo sobre ello y para ustedes que lo leen. Sigue leyendo

Entrecintas

Prometeo

Me tuteaba, pero jamás me llamó por mi nombre, sino por mi apellido. Cada miércoles a las cinco, la anciana abría personalmente la puerta y me tendía delicadamente la mano. Aprendes rápido y bien, me dijo esa tarde sonriendo cuando comprobó que mi desenvoltura con el besamanos había mejorado. Luego en el vestíbulo Julia, sólo algunos años más joven que ella, se acercaba por mi espalda, me pedía permiso, me ayudaba a quitarme el abrigo y lo doblaba cuidadosamente sobre su antebrazo; me abría la puerta del salón y me invitaba a pasar con un suave gesto de la mano libre. ¿Café como siempre, Señor? Sigue leyendo

Entrecintas

Una historia en blanco

El grupo del vídeo de abajo, que tomó su nombre de un personaje de La historia interminable de Michael Ende, se autoeditó su primer álbum en 2008, tras más de diez años dedicados  a dar a conocer su música a través de conciertos en pequeños locales madrileños. El esfuerzo, la tenacidad y la fe en sí mismos que pusieron a prueba durante esa larga travesía del desierto bastarían quizá para prestarles unos minutos de atención. Sigue leyendo

Mujeres reales

Dasypodidae

La última entrada de Tesa en su blog me ha traído a la memoria un episodio de mi vida que creía enterrado para siempre. Mi dulce Dasy. Una noche navegaba en la red sin rumbo fijo y acabé accidentalmente en un foro que nunca había visitado. En el momento en que entré allí, los contertulios discutían acaloradamente acerca de la distribución geográfica de los armadillos norteamericanos. Debía ser un blog de ecologistas o licenciados en biología, no lo sé, no me fijé nunca, a pesar de que repetí diariamente la visita durante varios meses. Lo hice sólo para leer a una de las contertulias. Ese primer día una bella mujer se enfrentaba en solitario al resto de la concurrencia, defendiendo que las modificaciones detectadas en los hábitos de los armadillos canadienses evidenciaban que el actual cambio climático era sólo el preludio de una nueva glaciación que comenzaría más temprano que tarde, quizá en diez, cincuenta o cien años Sigue leyendo

Entrecintas

Y el suelo sin barrer

Estos chicos de abajo quizá les suenen de algo. Como va haciendo calorcito, no tengo problema en mojarme el culo: para un servidor, esta es la mejor canción del grupo. George Harrison, su compositor, tuvo inteligencia y honestidad para admitir que ninguno de ellos tenía capacidad para hacer que la guitarra, efectivamente, llorase, de modo que pidió ayuda a Eric Clapton, Mano lenta, que se convirtió de ese modo, puntual y fugazmente, en el quinto Beatle. De habérmelo pedido a mí, también hubiese aceptado. Buen fin de semana para todos. Sigue leyendo