A cualquiera puede sucederle. Entrar en un bar parisino, pasarse de copas y espetarle al primer chino que te encuentras: tú no tendrías que estar aquí, porque tu madre debió ser gaseada en su momento. Son cosas que pasan, a decir de Jean Paul Gaultier, el compañero y sin embargo amigo del ocurrente John Galliano en el trono de la moda. A otro de esos príncipes, este al parecer compañero-compañero, el alemán Karl Lagerfeld, le parece injusto que la gente pueda pensar que todos los diseñadores son iguales. La verdad es que, visto ahora el asunto con la perspectiva ventajista de la cosa sabida, uno tiende a pensar que ese temor es fundado. Es mi caso, sin ir más lejos: la marcialidad de los desfiles, las ojeras enfermizas de las modelos, los vestidos como sudarios y la apabullante sensación de secta de elegidos, todos esos detalles que caracterizan las pasarelas parisinas, suelen agruparse en mi insconsciente en dos únicos conceptos: uniformes y muerte. Lagerfeld, que está preocupado, quizá haría bien en lanzar la idea: abandonar París y trasladar esos desfiles a, qué se yo, alguna playa normanda.

En realidad, no sabemos si el tipo al que Galliano le mentó a la madre era chino, japonés o indonesio, porque las crónicas de las agencias se limitan a decir de él que era “asiático”, cosa, que, si ustedes se fijan, añade poco a la condición sustancial de ser humano que se presupone a los que toman copas en los bares de moda parisinos. Parece que, en otra ocasión, la divertida idea del diseñador de afear a sus contertulios su mismísima existencia se produjo con un grupo de judíos, a quienes obviamente también reprochó que sus genes hubiesen logrado escapar del campo de concentración. Qué más da, en todo caso; para esto de dar matarile en masa, igual valen chinos que judíos, mariconas gibraltareñas o modelos escuálidas. Son detalles en los que, gracias a la apatía generalizada y al provecho que de ella sacan los medios informativos, cada vez nos fijamos menos.

Los tiempos cambian, sin duda. Cómo no estar de acuerdo con Espada -Arcadi- cuando afirma que en otras épocas o en otras circunstancias, la pelea de beodos se hubiera resuelto a hostia limpia; sin embargo, ya saben ustedes lo que hizo el vietnamita -o negro o musulmán o lo que fuese- que se sintió insultado -si no sabe aguantar una broma que se vaya a casa, pensará el condescendiente Gaultier- a propósito del ingenioso comentario de Galliano sobre las cámaras de gas y las familias de los no-arios. Lejos de agarrar del cuello al príncipe modisto, el japonés de marras sacó su móvil, grabó al borrachín soltando su perorata y lo colgó en Youtube, Coliseo para alimentar a los leones de nuestro tiempo.

Parece que Galliano ha balbuceado unas palabras de disculpa y se ha embarcado en un avión rumbo a Arizona -o quizá sea Arkansas- con vistas a iniciar en una clínica especializada una cura de desintoxicación alcohólica que, al parecer, necesita desde hace tiempo. Si realmente eso es así, tal como informan algunos medios de comunicación -y si no lo fuese qué más da, las rectificaciones en caso de haberlas siempre son más sencillas cuando el afectado es ya, de hecho, un apestado internacional-, Galliano pasará por trances que quizá hasta ahora ni había imaginado; desnudo, las manos temblando, los ojos vidriosos y la soledad más espeluznante en el corazón, como si estuviese descubriendo que de los agujeros sale gas en vez de agua, sometido a la férrea disciplina que le exigirán quienes allí le traten. Tal vez, quién lo sabe, el sufrimiento atroz que le espera le haga reflexionar acerca de sus héroes. Y tal vez también habrá un efermero de Milwaukee que conseguirá fotografiarle en esa tesitura para colgar las imágenes en la red. No le guiará el deseo de escarnio, la venganza o la sed de justicia. Lo hará por dinero, o por divertirse. Qué más da, en realidad. Larga vida a Youtube.

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13 comentarios en “Matarile al maricón

  1. Una pena lo de este tío porque hacía unas cosas realmente bonitas y originales, nada de sudarios. Galiano es barroco, colorista y sí, un tremendo gilipollas, porque aquí lo de maricón es lo de menos.
    Puestos a comentar, no me gustan los linchamientos públicos; yo uso el youtube para otra cosa mucho más placentera y más bonita que ver al enanito gibraltareño beodo diciendo estupideces muy gordas. Anda que no hace uno el gilipollas a menudo como para que encima te la graben y la puedan reproducir millones de veces. No podría decir por qué, pero a pesar de que se lo merece, no me parece justo.

    Un beso.

  2. Hombre sí, lo de maricón es lo de menos. Por suerte para él, claro, que nació en este mundo y este tiempo y sin embargo añora otros en los que a judíos, gitanos, homosexuales como él y demás ralea se les gaseaba únicamente en base a esa condición étnica, religiosa o sexual. De hecho, no sabía que era una persona de talla reducida, pero a leerte, me he planteado cambiar el título del post por este otro: “Matarile al enanito” 🙂

    A mí tampoco me gustan los linchamientos públicos de este tipo, y de hecho he pretendido dejarlo más o menos claro en el texto del post. Pero lo que él dijo, bien lo sabes, no es sólo una estupidez. O no deberían ser consideradas así las proclamas nazis; los alemanes, de hecho, no lo hacen: si esto hubiese ocurrido en un café de Berlín, al barroco y colorista Galliano su incontinencia verbal alcohólica le hubiese salido bastante más cara.

    Un beso.

  3. Pudimos ver la secuencia ofrecida y editada desde la mano ejecutora, que bien pudo estimular la “locuacidad” de La maricona borracha, riéndose de su aparatoso tocado o de su visible borrachera. Yo creo que es de ciudadano cívico y bien comportado dejar a los borrachos tranquilos con sus insensateces y no estimularles la euforía. Ya dormirán la mona. Y mucho menos, cometer la gran traición de registrar su debilidad, su torpeza o inconsciencia y exponerla al mundo. Sobretodo si a diferencia del objeto de tu reportaje no estás ébrío y actúas con sensatez. Disponer de esa clase de armas (un móvil) supone actuar con gran responsabilidad. Y hacer pasar por aseveración las palabras de una desgraciada maricona, borracha y ofendida, es una bajeza. Si me obligaran a ser maniqueo diría que la víctima aquí es la maricona y la verduga la judía. Por último, y como aseveración personal y aventurada, no creo que Galliano valore algo más de Hitler aparte de su uniforme. Salutti

  4. De acuerdo en casi todo, Roberto, pero sucede que yo, a estas alturas, tampoco creo que el propio Hitler creyese en mucho más que en la prestancia que le otorgaban sus galones y su bigotín. Lo malo es que a veces ese amor al uniforme y al bigote obligan a mucho: qué menos que gasear a unos cuantos para mantener las apariencias. Todo sea por la estética.

    Saludos.

  5. Buenos días,

    En algo tienes mucha razón, Albert y es que hay cosas que no debemos dejar pasar ni un poquito bajo el pretexto de que si estaba borracho e, incluso como dice Roberto, es posible que estimularan y le azuzaran esa lengua de trapo mientras grababan sus palabras de enanito (sí, es cortito de talla) gibraltareño maricón. El nazismo, el totalitarismo, el racismo son de esas cosas a las que de entrada y sin ambages hemos de decir NO bien alto. De acuerdo. Pero de ahí al linchamiento hay un trecho que la humanidad ha recorrido paciente y con labor de hormiguita, dotando de derechos a unos y otros y que el actual estado de las cosas se va a cargar de golpe y plumazo. Nos estamos cargando la presunción de inocencia, el juicio justo, eso de los atenuantes y demás que estamos jartitos de ver en las pelis pero que no por eso deja de ser cierto y necesario.
    Hay otra circunstancia que no hemos sacado a colación, se dice, se comenta, se rumorea, que Galiano estaba ya decadencia creadora y que la todopoderosa multinacional a la que Dior pertenece ha aprovechado la conyuntura (incluso dicen que la ha dinamitado) para ponerle de patitas en la calle con un costo mínimo de dineritos y de imagen.

    Besos

  6. Albert, no entiendo que pinta Hitler en todo este asunto. Aquí no es actor, ni figurante siquiera, quizá un motivo del estampado. Si Galiano en vez de estar delante de una rubia bien alimentada, hubiera estado delante de un negro podría haber dicho “adoro a Leopoldo II: tú y tu familia estaríais muertos” o “adoro a Pol Pot” si esuviera delante de un oriental… Presupongo -porque no lo conozco e igual es un nazi de cojones- que él sólo quería decir algo como “ojalá estuvieras muerta” o “vete al infierno” pensamientos que, por fracción de segundos, lo confieso, yo he llegado a tener y estando sobrio… Lo que pasa es que Galliano es más retórico que uno. No hay más que verlo vistiendo. Y estaba muy borracho, que es lo que en definitiva, más importa.

  7. Claro, Honey. Sólo un matiz en lo del juicio justo y la presunción de inocencia: una cosa son los medios y otra, afortunadamente, los tribunales. Yo ni siquiera creo que Galliano deba tener un juicio, ni justo ni injusto, aunque lo tendrá porque la ley está ahí; lo cierto es que una cosa son las paridas que se dicen en un bar, por muy repugnantes que resulten a cualquier sentido común, y otra cosa es el negacionismo organizado: el del tal Irvirng, por ejemplo; sobre estos últimos sí que me parece que debe caer todo el peso de la ley: la libertad de expresión también tiene límites, y a mí personalmente me parece bien que se impida o se castigue escribir cosas que atentan contra los derechos humanos más básicos.

    Roberto, no, no creo que eso sea así; no hace falta declarar públicamente amor a Hitler para cagarse en las muelas de nadie. El alcohol no te convierte necesariamente en un nazi; por cierto, no me sirve de contrapunto la alusión a Pol Pot, porque en realidad es otra cara de la misma moneda: lo vistan como lo vistan y lo llamen como lo llamen, ni uno ni otro -ni tantos otros- tienen nada que ver con la política o las ideas, sino con el crimen. Sobre tus confesados pensamientos, me has hecho acordarme de una sencilla frasecita de Urrutia, el músico, que siempre me ha gustado: “el pensamiento no delinque jamás”.

    Saludos.

  8. Claro que no hace falta, es sólo una manera más… y bueno, para obviar el trasunto político y-o racista del que están torpemente impregnados mis “contrapuntos” como los llamas propongo un tercero; que el interlocutor fuera una maricona como él que le hubiera copiado el sombrero y la desbordada réplica de Galliano fuera “adoro a Dios, él hizo caer bajo el fuego y el azufre a los que eran como tú en Sodoma y Gomorra” Y esta delirante paradoja, habría sido tan posible como la que ocurrió en la Perla y para mí tiene el mismo significado y consideración. Pero sus consecuencias, y en esto creo que estamos de acuerdo, no habrían sido las mismas. Siempre un placer leerte….

  9. Todos hemos hecho chorradas, payasadas y cosas que es mejor olvidar, bajo los efectos de intoxicaciones alcohólicas. Bien, tras esa afirmación similar a afirmar la redondez del circulo, también decir que una intoxicación alcohólica no sirve de justificación para todo.

    Un figura publica (la fama tiene pros y contras) insulta en publico y dice algo como lo que dijo Galiano. Pues lo siento, sí, estaría como una cuba, pero me parece muy bien que el destinatario de esa barbaridad lo denuncie en público y no le diera por darle dos guantazos al bocazas. Si esa denuncia es tan pública como grabar un video de la agresión verbal y mental, pues mejor aún.

    En mi opinión, diferencio entre un video de Galiano cantando el “Asturias, patria querida” bajo los efectos del alcohol y un video del mismo Galiano vomitando esa basura nazi. El primero lo veo innecesario y, posiblemente, aunque no legalmente, sea un ataque a su intimidad personal, el segundo es un servicio público. Un aviso a navegantes, quizás Galiano no piense realmente lo que dijo (aunque cosas más raras he visto, como esa banda de jóvenes judíos nazis que se detuvo hace un tiempo en Israel), pero otros habrán tomado muy buena nota de lo que puede suceder si sus ideologías, más o menos escondidas, salen a la luz.

    Por otro lado, el hilo me ha puesto en una tesitura extraña. No se como debo tomar ciertas intervenciones (Roberto). El cuerpo me pide que escriba sobre ellas unos cuantos párrafos al cuello, pero, en fin, por alguna extraña razón, me he contenido (cosa rara en mi). Meditare sobre este curioso suceso, ¿me estaré volviendo un “blandengue”? o ¿estoy usando demasiado extensamente el beneficio de la duda?.

    Un saludo.

  10. Bien Sanan, pero aquí también, como en lo de las personas-políticos, conviene establecer esas sutiles pero contundentes diferencias. Galliano es un alcohólico, un adicto, un enfermo en definitiva. A un tipo, por tanto, que difícilmente puede representarse a sí mismo, no procede convertirlo en bandera de nada ni, en consecuencia, castigar sus palabras o sus actos para ejemplarizar.

    Nazis perfectamente conscientes de lo que están diciendo los hay a patadas: sobre esos sí, por supuesto, que caiga todo el peso de la ley y que eso sirva como aviso a navegantes. Saludos.

  11. Claro, Albert, ser alcohólico y actuar bajo los efectos del alcohol, a veces es un agravante y a veces un atenuante. Coincido en que, en este caso, la indiscutible intoxicación etílica (o más que etílica) que llevaba encima el sujeto, debe atenuar su responsabilidad, pero no la hace desaparecer.

    Por mi parte, repito, me parece perfecto que la victima de sus exabruptos alcohólicos nazis, utilizara el teléfono móvil para dejar constancia de esa actuación. En otros tiempos, quizás, la cosa hubiera acabado a puñetazos, navajazos o con un duelo al sol. Bien, allá cada cual con sus preferencias en la resolución de conflictos.

    En mi opinión, a Galliano y a otros Gallianos, les habrán quedado muy pocas ganas de repetir la experiencia y desde aquí mis deseos de la mayor de las suertes en su nueva etapa en la clínica de desintoxicación

    Un saludo.

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