Mujeres reales

Ni nardos ni caracolas

Ya lleva más de cinco meses allí. Casi dos horas de tren y metro desde casa al centro de Londres, y otro tanto de vuelta después de la jornada en la clínica. Rosa no se queja. Gana más, trabaja menos y en mejores condiciones, segura y confiada porque su cualificación y su experiencia son mucho mayores que las de sus compañeras inglesas. Apenas seis o siete enfermos por turno frente a los más de treinta habituales en los hospitales madrileños. No aceptó de ningún modo que le comprase otra moto para sustituir la que le destrocé. No voy a conducir allí, no seas gilipollas; solo quiero que te cuides mucho y que no vuelvas a hacer tonterías. Sigue leyendo

Entrecintas

A tomar por culo la bicicleta

  1. España se constituye en Estado Federal.
  2. Se suprimen las provincias como entidades de división territorial a todos los efectos.
  3. Se constituyen las comarcas como entidades de división territorial. Su delimitación se regirá por criterios geográficos, históricos, culturales o meramente prácticos. Las antiguas Diputaciones Provinciales no serán sustituidas ni reproducidas en las comarcas por ningún otro órgano análogo o equivalente. Sigue leyendo
Entrecintas

No puedo evitarlo

Marquesa de Merteuil: – Tengo un amigo que, como vos, se encaprichó de una mujer que no le convenía. Cada vez que se lo hacíamos notar, insistía con la misma pertinaz obstinación. “¡No puedo evitarlo!”, decía. Se estaba convirtiendo en el hazmerreír de todo el mundo. Decidimos hablarle seriamente. Le explicamos que su nombre corría el riesgo de quedar asociado con aquella frase para el resto de su vida. ¿Y sabéis lo que hizo? Sigue leyendo

Mujeres reales

Cristina

Soy yo, el de las patillas. He aprovechado tu ausencia para colarme en tu casa y cotillear un poco. He saltado limpiamente la verja y en el jardín estaba tu perro regando las plantas. Se ha mosqueado al verme pero en cuanto le he explicado quién era y a qué venía me ha hecho pasar amablemente al salón, donde nos hemos tomado unas cervezas y unos panchitos charlando de lo divino, lo humano y lo perruno. Sigue leyendo