Entrecintas

Trabajar en tus caricias

El  final del verano no tiene por qué ser triste, tonto. Me lo decía echándome a los pies puñaditos desganados de arena, con la esperanza tal vez de diluir en ellos mi melancolía. Hemos tenido mayoría de días buenos, pero la última semana se estropeó y anteayer el mistral asaltó por sorpresa la costa. Tinín, que andaba meditabundo por lo del cierre del Nickjournal, apenas estuvo allí una semana antes de volver al trabajo, pero Julio el comunista se quedó unos días más, preparando cenas deliciosas para tres. Con Susi a solas he estado dos días, uno en la torre, cerrándola, y otro en Barcelona, visitando a los padres y a algún amigo. Seguir leyendo

Entrecintas

No surprises

Mi hermano Carles ha puesto a mi disposición su nueva torrecita en la Costa Brava, una oferta que no he podido rechazar. Aprovecharé para disfrutar de los últimos calores mediterráneos, para visitar a la familia en Vallvidrera y para seguir trabajando en mi novela, a la que también me dediqué en parte en mi largo y reciente retiro isleño. Ya saben que, consciente de mis limitaciones, desistí hace tiempo de mi proyecto de convertirme en un gran escritor, pero nada dije de renunciar a ser un pequeño escritor. Les contaría de qué va, pero sólo tengo esbozados los tres primeros capítulos y ni siquiera yo mismo sé cómo se desarrollará y acabará la historia. Sí puedo adelantarles, a riesgo de dejarles aún con más dudas, que el protagonista es un cuarentón en crisis al que su médico de cabecera confunde con un periodista. Si logro terminarla y Carles atina con las prebendas y promesas adecuadas para sus amigos editores, será un placer firmarles algún ejemplar en El Corte Inglés de la Diagonal. Seguir leyendo

Entrecintas

Dos fotógrafas, dos modelos

Sabrina Dacos -Wave (the) Bush goodbye

Desde las genuinas amateurs de I shot myself, de las que ya les hablé aquí, hasta inquietas e hiperactivas artistas como Kahlo, Flora P. o Rita Lino, la red se está llenando de mujeres que ejercen a la vez de fotógrafas y modelos: su propio cuerpo y su expresividad son su materia de trabajo. He descubierto recientemente dos que, me parece, destacan muy especialmente. Seguir leyendo

Entrecintas

Matar hippies en Ibiza

Cuando la vi en televisión, recordé vagamente su cara, aunque no puedo estar seguro de si era ella. Acababa de extinguirse el mayor incendio de la última década en Baleares por superficie quemada, y el más grave registrado en su historia en relación con el riesgo para la población. La policía la interrogó porque los técnicos llegaron a la conclusión de que el fuego se originó en la cueva que habitaba junto a otros, y después los periodistas le pusieron un micrófono en la boca. Seguir leyendo

Mujeres soñadas

Trinidad Jiménez

No sé si Tomás Gómez es bueno o malo en lo suyo, pero el problema, para él, es que no me importa. Obviamente, no soy yo el problema, sino que formo parte de él, de la mayoría de ciudadanos de Madrid para quienes prestar atención a lo que Tomás hace o dice dejó de ser tiempo atrás un asunto de interés. Y aun así, no es esta legión de desatentos el mayor de sus problemas. Hay otro montón de gente, no sé si más numeroso, pero sin duda más preocupante para sus aspiraciones: el de quienes ni siquiera han oído hablar de él. Nada menos que un treinta por ciento de los electores a quienes pretende atraer a su causa, es decir, de la población de la Comunidad de Madrid, ignoran la existencia de Gómez. Me pregunto si habrá un caso igual en la historia política. Seguir leyendo