Entrecintas

Con Dios, carita de cielo

Si están leyendo esto significa que todos ustedes, amables lectores, siguen con vida. Me alegro de ello, créanme, tengo aún mucho por contarles y además les he cogido cariño. Escribo pasadas las dos de la madrugada y tampoco a mí me ha tragado la tierra ni me ha alcanzado todavía un meteorito, de modo que imagino que, si así lo desean, seguiremos viéndonos por aquí. De momento me asomo para lo de siempre, para desearles un buen fin de semana y también en esta ocasión, el calendario obliga, una muy feliz Navidad. Sigue leyendo

Anuncios
Mujeres reales

Irene

Fue un lunes. Apenas me había quitado el abrigo cuando sonó el teléfono. “Irene, ven, por favor, tenemos que hablar”. Hacía cinco años que el Presidente no me llamaba personalmente, sin mediación de secretarias. Entonces fue para comunicarme que me ascendían hasta la Jefatura de la Dirección de Organización. La segunda en el escalafón de la empresa, solo por debajo de la Presidencia. Esta vez sabía que me esperaba la misma noticia, corregida y aumentada. Colgué el teléfono, me arreglé pausadamente los puños de la blusa mientras me incorporaba y recorrí el pasillo mirándome las puntas de los zapatos. Di los buenos días a las secretarias del Presidente y entré en su despacho. Se puso en pie para darme la noticia: “Hola, Irene, ya sabes para qué te he llamado ¿verdad? Yo tardé veinte años en saltar desde la Dirección de Organización hasta este despacho y tú haces el camino en apenas cinco. El Consejo ha vuelto a confiar en ti y yo estoy encantado de dejar esta casa en tus manos”. Aquella otra tarde, hace cinco años, desanduve el pasillo  tras expresar mi más profundo agradecimiento al Presidente, y al llegar a mi despacho marqué el número de casa, casi llorando de alegría, deseando compartir la noticia. Contestó la asistenta, muy agitada. Le pedí que me pasara con mi marido. Y hubo un silencio y después me dijo algo así: “Verá, señora, Don Fernando… iba a llamarla ahora mismo, no se asuste, está bien, se ha tomado unas pastillas, lo han llevado al hospital, pero está bien, iba a llamarla ahora mismo”. No sé si es esto lo que necesitas escuchar. La verdad es que nunca he visitado a un psicólogo. Sigue leyendo