Mujeres reales, Mujeres soñadas

Beatriz Noguera

Regreso al libro después de una semana de ausencia. El marcapáginas de Barnes&Noble sobre la 80. Ya he conocido a Beatriz Noguera, siete días y seis mil kilómetros atrás pude contemplarla a mis anchas a través de la memoria del ya no tan joven De Vere. Quise leer en el avión, pero me quedé profundamente dormido nada más despegar y desperté sobre las costas portuguesas, ya no merecía la pena retomar la lectura y además el azul luminoso invitaba a olfatear la Península, nunca me canso de mirar mi país, recuerdo haberlo pensado así en ese momento y probablemente jamás llegaré a verbalizarlo ante nadie: los viejos y estúpidos complejos. Sigue leyendo

Mujeres soñadas

Clementine Kruczynski

Habrán notado que he estado ausente. Se sorprenderían de mi capacidad para ausentarme, para ensimismarme en medio de una fiesta o una manifestación. Me pasa desde pequeño.

De algunas cosas sí me he enterado en este tiempo. Sé que una violenta epidemia de ébola está diezmando a los militantes y simpatizantes de Hamas y el Estado Islámico, sin que los científicos hayan conseguido explicar hasta ahora por qué el virus sólo les afecta a ellos. También he sabido que Putin y Netanyahu han salido -otra vez- a por tabaco, dejándose la llave del gas abierta. Qué peligro. Sigue leyendo

Mujeres soñadas

Rosa Díez

“Hay que reivindicar ser coquetas, también a esta edad. Sentirte y ponerte guapa es un gesto de generosidad para ti, y de respeto hacia los demás”. Son declaraciones de Rosa Díez, en una entrevista más o menos reciente. Concuerdo con ella, aunque a juzgar por las fotos que pueden ver junto a estas líneas, quizá sobra el “también”: uno tiene la impresión de que antes no ponía en práctica esa máxima. Lo cierto es que de la comparación entre ambas fotos uno saca la impresión de que Rosa ha ido refinando progresivamente su estilo hasta convertirse, “a esta edad”, en una mujer francamente atractiva. Sigue leyendo

Mujeres soñadas

Trinidad Jiménez

No sé si Tomás Gómez es bueno o malo en lo suyo, pero el problema, para él, es que no me importa. Obviamente, no soy yo el problema, sino que formo parte de él, de la mayoría de ciudadanos de Madrid para quienes prestar atención a lo que Tomás hace o dice dejó de ser tiempo atrás un asunto de interés. Y aun así, no es esta legión de desatentos el mayor de sus problemas. Hay otro montón de gente, no sé si más numeroso, pero sin duda más preocupante para sus aspiraciones: el de quienes ni siquiera han oído hablar de él. Nada menos que un treinta por ciento de los electores a quienes pretende atraer a su causa, es decir, de la población de la Comunidad de Madrid, ignoran la existencia de Gómez. Me pregunto si habrá un caso igual en la historia política. Sigue leyendo

Mujeres soñadas

Belén Gopegui

Es guapa ¿eh? Esa foto está en la solapilla de una de las novelas que he leído de ella, junto a su firma manuscrita y una breve reseña biográfica que destaca apenas su año de nacimiento, los premios recibidos por el resto de su obra hasta ese momento y los elogios que de la misma hicieron gente importante en nuestras letras como Carmen Martín Gaite o Francisco Umbral. Mi amigo Julio el comunista me convenció hace tres años para acompañarle a un acto en el Círculo de Bellas Artes madrileño en el que ella participaba; se trataba de la presentación de un documental sobre mujeres en Irak, y Julio consideró que sería buen momento para pedirle a una escritora a la que admiraba que estampase su firma en un ejemplar de alguno de sus libros. A Julio le fascinaba Gopegui sin haber leído ninguna de sus novelas, porque a él le interesan las ideas, no la literatura, de modo que pasamos antes por la Fnac para adquirir una edición barata de Lo real, acaso su novela más celebrada. En el camino hacia el Círculo, Julio me habló con entusiasmo de la joven escritora, de su inteligencia y capacidad crítica, de los múltiples proyectos solidarios en los que, como aquel al que nos dirigíamos, había participado, entre ellos su trabajo no remunerado en una escuela de adultos. Como tú, añadió palmeándome la espalda. Julio, le recordé, bien sabes que yo tampoco cobré y a mí no me admiras. Eso lo dices tú, me dijo abrazándome por los hombros con la mejor de sus sonrisas. Sigue leyendo

Mujeres soñadas

Esperanza Aguirre


Observen la foto que encabeza este texto. Es obvio que su distinguido autor comparte conmigo -y con otros muchos hombres- la afición por mirar a las mujeres mientras duermen. Fue tomada a bordo de un avión rumbo a Manila, en febrero de 1998, cuando la retratada era Ministra de Educación y Cultura en el primer Gobierno de Aznar. Cuenta alguna biografía autorizada que antes de que la cría hubiese aprendido a caminar, el amantísimo abuelo se lamentaba de que una niña tan lista como aquélla no hubiese nacido niño porque, de ser así, sin duda llegaría a ministro. Sigue leyendo