Mujeres reales

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El pasado martes recibí una invitación para una boda que se celebrará a mediados del próximo octubre. Papel maché en tono sepia, un anagrama probablemente diseñado para la ocasión, los nombres de los contrayentes y un breve texto de estilo algo anticuado. En el dorso, escritas de puño y letra con la inconfundible caligrafía de la novia, hay unas líneas entrecomilladas sin firma ni apostilla alguna: Seguir leyendo

Entrecintas

Escamas de jabón

19 de junio de 1987. El centro comercial Hipercor de la Meridiana de Barcelona, inaugurado apenas un año antes, está lleno de clientes que aprovechan las primeras horas de la tarde del viernes para hacer sus compras. Justo debajo de ellos, en la primera planta del parking subterráneo del establecimiento, hay estacionado un Ford Sierra que contiene en su maletero varios bidones de plástico en los que se reparten doscientos kilos de material explosivo: treinta de amonal y cien litros de gasolina; el resto son sustancias adhesivas y escamas de jabón, además del pertinente dispositivo temporizador. A las cuatro y diez de la tarde, la explosión programada provoca un enorme agujero en la primera planta del centro comercial que abre paso a una gigantesca bola de fuego y a una gran cantidad de gases tóxicos que abrasan o asfixian a quienes encuentran a su paso. Quince personas murieron en el acto y seis más en los días posteriores, la mayoría de ellos mujeres y niños que empezaban sus vacaciones escolares. Cuarenta y cinco más sufrieron heridas que a veintidós de ellas les han supuesto minusvalías de distinto grado para el resto de sus vidas. La rápida y eficaz intervención de los bomberos, así quedó acreditado en el juicio posterior, logró sofocar un incendio que podría haber provocado centenares de víctimas. Seguir leyendo

Entrecintas

Su mano

Barcelona, octubre de 2002. Pueden verlo en los últimos segundos del vídeo: al final del concierto, Steve Van Zandt (alguno de ustedes lo reconocerá como el actor que dio vida al Silvio de Los Soprano) regaló al público las púas de guitarra que había usado para tocar junto al Boss. Sudorosos y afónicos, con la sensación de haber compartido las tres horas más intensas que recordábamos, Tinín y yo perdimos de vista por unos minutos a las dos chicas cuando la canción terminaba. Apenas cinco horas después, sin haber dormido, Marta tomó un avión para instalarse definitivamente en Nueva York. Dos meses y medio más tarde de aquel memorable concierto, antes de salir de Madrid para celebrar con la familia en Vallvidrera la Nochevieja de ese año, Mónica me regaló una cajita azul con una de las púas de Little Steven en su interior y una pequeña nota: “La cogí para ti. Te quiero”. Seguir leyendo

Mujeres reales

Gotitas doradas de miel

Me han gustado los cuentos que me has dejado leer, más que ninguno el del gigante de los guantes blancos que le estaban grandes. Bragas de algodón de Selene, supongo que los gustos no han cambiado. Con ellas -ojalá que blancas, me apetecen- estarás durmiendo ahora, bocabajo a lo mejor, con la melena derramada en la almohada y las tetas colocadas para que no estorben. ¿Te he dicho que te quiero? No, no te quiero, avestruz presumida. Te las bajaré tan despacio y con tanto cuidado como el delfín se sentó a la mesa, y no despertarás, o sí, a lo mejor un poco, pero te dejarás hacer sin protestar nada de nada. Seguir leyendo

Entrecintas

To say no, to say yes!

Morningwood fue, ya desde el propio nombre que eligieron para darse a conocer, toda una declaración de intenciones. Se trata de una expresión popular norteamericana que resume en un solo término lo que aquí llamamos, un poco más complicada y pudorosamente, “erección matutina”. La banda de Nueva York, como ustedes ya habrán deducido, habla con frecuencia de sexo explícito en casi todos sus temas, pero no se limitan a ponerle música: también lo practican sobre el escenario. Su, en todos los sentidos, explosiva vocalista, la gran Chantal Claret, acostumbra en los conciertos del grupo a hacer lo mismo que pueden verla hacer en el vídeo de abajo, aunque hasta el momento no hay noticias de que en ninguna de sus actuaciones haya intervenido la policía. Seguir leyendo

Entrecintas

Mis amigos

Mis amigos me echan de menos y quieren que vuelva. Facebook me avisa de ello por mail al menos una vez al mes. Llevo cerca de dos años sin aparecer por allí, y cuando lo hice en su momento fue para echar unas sucintas ojeadas. Sin embargo, no dejo de recibir en mi correo solicitudes de amistad que, dicho sea de paso, me dan ganas de tirar directamente a la papelera sin mirar de quién vienen, por no presentarse en el formulario adecuado, correctamente selladas ni firmadas. Seguir leyendo