Entrecintas

The only thing

El autor del tema que ustedes pueden escuchar abajo es Trent Reznor, gran líder de la inclasificable banda de Cleveland Nine Inch Nails, que personalmente definiría sencillamente como un grupo punk. No es, sin embargo, como ustedes pueden comprobar, el intérprete de la canción del vídeo, puesto que hace años anunció que no volvería a tocarla jamás. Hurt, compuesta por Reznor en 1994, fue versionada en 2002 por el legendario Johnny Cash, que murió apenas un año después. Esa versión se convirtió, de algún modo, en su testamento musical e incluso vital. Sigue leyendo

Mujeres reales

Amparo (parte 1ª)

Rot se instaló en casa sólo un día después que yo. Era un irish terrier de extraordinario pedigrí nacido en el mejor criadero de la propia Irlanda, un lujo que yo nunca hubiese querido ni podido pagarme. Mónica lo consiguió gratis después de una larga y trabajosa cadena de intercambio de favores, contactos y negociaciones propiciada por uno de sus compañeros en el zoológico. Se presentó en casa con él en brazos, cuando el cachorro apenas contaba con mes y medio de vida y yo aún no había trasladado la mitad de mis cosas. Le había pedido que me consiguiese un buen perro para mi nueva casa, pero aquel carísimo y rojísimo peluche me abrumó cuando lo depositó en mi regazo. Tú quédatelo y no preguntes, no quiero que estés aquí tan solo. Sigue leyendo

Entrecintas

Azúcar y canela

Me quedo en Madrid esta semana. Un tanto a la fuerza, bien es cierto, pero también muy a gusto: nunca me apeteció realmente viajar en Semana Santa, y la delicada recuperación de la última recaída de Susi aconseja no moverse de casa ni dejarla sola. Tampoco tengo que ir a trabajar, de modo que aprovecharé para holgazanear, para ponerme al día en la transcripción de mis cintas y en la grabación de mis canciones, invitar a algunos amigos a cenar si el ánimo de Susi lo permite y, entre otras cosas, entregarme a una de mis aficiones favoritas sin la presión del madrugón del día siguiente. Consultar a los brujos y tarotistas que aparecen cada noche en televisión comenzó siendo un placer, pero ahora constituye casi una necesidad. No son pocas las horas de sueño perdidas esperando a que mi llamada entre en directo. No siempre lo consigo, pero me doy por satisfecho si la demora no supera la hora y pico. Al parecer, los aficionados somos legión. Sigue leyendo

Mujeres reales

María Elena

Supe por primera vez de Raquel en el mismo instante en que subíamos al coche para emprender el viaje. Tinín la presentó como “su chica”, aunque yo sabía de la existencia de al menos tres mujeres más a las que podría haber dado en ese mismo momento igual tratamiento sin desmerecer. María Elena era vecina del barrio, pero no la conocí en las calles ni en los bares, sino en internet. Fue una tarde en que Tinín y yo teníamos muchas ganas de sexo pero pocas de bajar a buscarlo. Cinco minutos después de ver su rostro por primera vez, ya tenía sus grandiosos melones delante de mis ojos, a través de la webcam de Tinín. Estaba acompañada de una chica muy negra que presentó como su hija natural, a pesar de que la piel de María Elena era de ese antiguo pálido que tanto gustaba a nuestros mayores. También a mí, quizá por difusa influencia paterna -les dones, sempre de carns molt blanques, s’aprofiten millor-, frase que me ha llevado desde entonces a evocar con cierta melancolía las graciosas pecas, ya casi verrugas, que salpicaron siempre el escote de la mareta, tan guapa en las fotos de la boda y en las de París. Sigue leyendo

Entrecintas

Otro chico normal

Hoy tropecé con dos artículos en El Mundo que me llamaron la atención. Tal vez por la coincidencia de fondo. El primero es la periódica astracanada del niño Salvador Sostres, habitual columnista de ese diario, que no merece más comentarios que los cientos que ha cosechado ya en Twitter, ese sitio de las 140 palabras. El artículo, aunque permanece inevitablemente en las páginas impresas del periódico, ha sido retirado por Pedro J. Ramírez de la red, pero todavía puede leerse en algunos foros. Búsquenlo si tienen tiempo. Sigue leyendo