El pasado martes recibí una invitación para una boda que se celebrará a mediados del próximo octubre. Papel maché en tono sepia, un anagrama probablemente diseñado para la ocasión, los nombres de los contrayentes y un breve texto de estilo algo anticuado. En el dorso, escritas de puño y letra con la inconfundible caligrafía de la novia, hay unas líneas entrecomilladas sin firma ni apostilla alguna:

“Es el pecho de otra persona lo que nos respalda, sólo nos sentimos respaldados de veras cuando hay alguien detrás, lo indica la propia palabra, como en inglés también, to back, alguien a quien acaso no vemos y que nos cubre la espalda con su pecho que está a punto de rozarnos y acaba siempre rozándonos, y a veces, incluso, ese alguien nos pone una mano en el hombro con la que nos apacigua y también nos sujeta.”

Yo le escribí hace años esas mismas líneas también de mi puño y letra, como una dedicatoria en la primera página en blanco, reproduciendo un breve pasaje de la novela que le regalé antes de que ella partiese a un viaje de trabajo, más de un mes en varios países africanos. Durante aquellas semanas que se me hicieron eternas intercambiamos algunas breves cartas; esos mensajes fueron quizá, ahora no lo recuerdo, los únicos que nos hemos enviado por escrito; en todas las demás ausencias, las suyas o las mías, utilizamos el teléfono o el silencio. Entonces, cuando apenas hacía unos meses desde que nos habíamos conocido, me escribió un correo desde Ciudad del Cabo en el que volvía a agradecerme el regalo, porque la novela le estaba gustando mucho más de lo que esperaba. Me daba ánimos para continuar, para no rendirme -aquél fue un tiempo difícil para mí, por razones que no vienen al caso- y me confesaba que me echaba de menos. Contesté al día siguiente con una breve mail que he pasado toda la tarde intentado rescatar de mi antiguo ordenador. Finalmente he conseguido encontrarlo:

“Sigue leyendo: esa palabra, esa idea, respaldar, se repite durante toda la novela, en el personalísimo estilo del autor, como un suave mantra que, junto con algún otro, dota a toda la obra de continuidad y sentido. La inteligencia del escritor deja grabadas a fuego en la memoria del lector más insensible esos conceptos, esas ideas sutiles y complejas con las que elabora el relato. Durante mucho tiempo me fascinó una de esas ideas: la boca traidora o inocente que se acerca al oído para contar: los oídos no tienen párpados que puedan cerrarse a voluntad y lo que se escucha se sabe ya para siempre, sin remedio. Ahora, quizá porque me he hecho mayor o porque las circunstancias han cambiado tanto, o por las dos cosas, es el otro concepto, el del pecho en la espalda, el que recuerdo con mucha frecuencia. Tu último párrafo me lo trajo inmediatamente a la memoria. Ahora me gustaría acariciarte y mimarte, dices, y continúas y yo leo en el fondo eso, me gustaría poder respaldarte, cubrir tu espalda con mi pecho; sé que es eso lo que estás diciendo.

No tienes idea de cuánto me gusta eso ahora, físicamente; de cómo agradezco algo que nunca me agradó especialmente, sentir la espalda cubierta, tumbarme desnudo e inmóvil bocabajo y dejarme hacer. Hablo de sexo, o quizá no, o no exacta o enteramente. La misma excitación, la misma pulsión nerviosa que siempre he sentido ante un cuerpo de mujer desnudo junto a mí, la necesidad de cubrirlo con el mío, la siento ahora también al revés, en el mismo grado. Tus palabras me excitaron, o quizá no, o no exacta o enteramente: acariciarme, mimarme. Todo tu peso sobre mí, tu pecho fundido con mi espalda, tu aliento en mi cuello, tu coño apretando mis nalgas y tus muslos los míos. Sexo en una única dirección, todo para mí, consuelo, respaldo. A estas horas es fácil concentrarse, imaginar a partir de tu pelo y de tu voz por ejemplo; calcular con claridad el peso, el tacto y el calor -todo se reduce a calor, en definitiva- de tu cuerpo sobre el mío. Y oírte reír o intuir que sonríes para percibir que estamos follando, que a ti también te gusta, escucharte gemir de excitación o placer para alejar quizá la sensación de que es un polvo melancólico o balsámico, que solo te aprietas contra mí porque lo necesito, para mi consuelo y alivio.

Sueño a todas horas con volver a estar entre tus piernas. Pero esta noche también me gusta pensar en abandonar mi espalda a tus manos y a tu boca, las manos y la boca de alguien a quien acaso no vemos y que nos cubre la espalda con su pecho, y a veces, incluso, ese alguien nos pone una mano en el hombro con la que nos apacigua y también nos sujeta. Gracias por tus caricias y tus mimos. Te quiero.”

Fue, estoy seguro, la primera vez que se lo dije: “te quiero”. Todo resulta más fácil por escrito y en la distancia. La mareta me llamó hoy para quejarse entre bromas algo melancólicas de que Carles apenas les visita y para preguntarme lo de todas las semanas: si estoy bien de dinero, si como a mis horas, si he encontrado alguna madrileña que merezca la pena, si llevo el pelo arreglado y si he sabido algo de Marta. A todo eso he contestado hoy con una sola frase que primero la ha desconcertado y después, he podido percibirlo, le ha dejado un nudo de emoción en la garganta: estic pensant a tornar a Barcelona, mama. Es viernes. Buen fin de semana para todos.

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23 comentarios en “Back

  1. debo ser bastante insensible, porque esa novela a mi, ni fú ni fá… la lei este invierno, no es que no recuerde bien.
    No se ahora muy bien como explicarme, solo diria,,el sexo está en todos tus relatos, ficticios o no..de manera, a veces..exagerada? abusiva? grrrr no me sale..no debí pararme en el FP jajajajaj

    Respaldo…apoyo…no es un coño contra tu espalda.. no es, al menos, solo eso..

    y da lo mismo que te vayas a Barcelona o a Lepe.. seguirás pillado por ella…para siempre.

    Besos caoticos.. como la relación de mis ideas y mis dedos en el teclado….

  2. “Te se” entiende perfectamente Lunera.Muy bien escrito todo,Albert, pero.. aparentemente Lunera tiene razón en “too” lo que te dice..
    Besos a los dos. Buen fin de semana.

  3. Siempre esta bien volver a los brazos de mamá, no es la espalda y el pecho de tu post, pero si puede que en tu momento, por tus palabras, mas necesario 🙂
    feliz fin de semana, estoy deseando que llegue la semana que viene jajaja no puedo mas con estas vacaciones grrr
    Besitos

  4. Lunera, quizá eso de “insensible” lo escribí en un momento en que yo era -cómo decirlo, a mí también me faltan las palabras- más “radical” con todo. Se trataba, además, de una comunicación privada, de tú a tú. Ahora, y probablemente también entonces, estoy lejos de considerar “insensible” a quien no le gusta lo mismo que a mí. No estás sola en eso, además: hay legiones de lectores a quienes esa novela les deja fríos. Me estoy disculpando, contigo y con todos ellos. En cuanto a lo de “exagerado” o “abusivo”, es curioso que hayáis tenido esa sensación, porque yo tengo la contraria: si hay algún texto en que no hablo de sexo, “o no exacta o enteramente”, así lo decía en la carta, es este. Besos, guapa.

    Baso, gracias por lo de “bien escrito”. Al fin y al cabo, sólo se trata de eso, de intentarlo. Besos, pásalo bien.

    Invisibla, ¿ya estás deseando volver? Jaja. Luego echarás de menos este tiempo, seguro, por regular que te esté yendo. Sí, los brazos también respaldan, qué cierto. Aprovecha el descanso, besos.

    1. jajaja…bueno, aunque conoci tiempos mejores tambien los hubo peores, asi que a ver donde hay que firmar pa quedarse uno como esta….jajaja.
      recojo el guante del quedao, aunque a cervezas sin alcohol igual en lugar de las penas me ahogo yo…
      y nada de putas, que no tienen ni gracia ni merito…jajaja
      bueno, me reincorporo al trabajo, a ver si me acuerdo de lo que hacia…. saludos.

  5. miralo.. cervecitas sin alcohol….aymiaguelodemiarma que viejito está ya….

    querido niño.. ahora viene eso de las post vacaciones, el cambio de tiempo y tal… ya sabes.. el que más y el que menos…

    besos castos..

  6. Vale Marpart, nada de putas, pero la cerveza, por lo menos un par de cañas, con alcohol, no me jodas, que entonces sí que no tiene gracia ni mérito. Y sí, que nos quedemos como estamos por lo menos, qué razón tienes. Que se te haga lo más llevadera posible la vuelta al curro, un abrazo.

    Querida niña: a mí todavía no me han llegado las post-vacaciones. Pero me empieza a doler el juanete. Más besos castos.

  7. yo no puedo opinar sobre el libro porque no lo he leído, pero lo pondré en la lista interminable que tengo en mi cuadernito del bolso. De todos modos, tu texto, Albert, me ha gustado, me pasa con todo lo que escribes, es empezar a leer y un pensamiento va dando la mano a otro y una frase se enlaza con otra y casi me pasa como al escritor de Mejor Imposible, que empieza a sonar musiquilla que sólo yo oigo y las letras bailan, y las palabras danzan y las frases se mecen… en resumen, me gusta leerte, chato, 🙂

    Agüelo, ir a tomar unas cañas con un amigo para sacudirse las penas o los sinsabores o simplemente la desgana y tomarselas sin alcohol es un quiero y no puedo. ¡Sacúdete en condiciones esa desgana! Concédete un ratito de relax y si el alcohol excaso de dos cañas sirve de ayuda… pues bienvenido sea y no te sientas culpable.
    Besitos
    Chof

  8. no estoy de acuerdo con lo de las cervezas… pa mi que lo importante es ir.. quedar,, charlar,, reir.. reafirmarse en que el otr@ es un gili, o una persona encantadora jajajaj yo que se.. pero el alcohool??’
    con lo bien que me lo he pasao yo.. a base de fanta.. cuanta tonteria y cuanto poder mágico que le damos a lo que no lo tiene…

    y va tambien pa el helao de chocolate… ea.

  9. Estoy de acuerdo con Lunera, la mariscada y el cava… Y las fresas y el chocolate amargo, son tonterías. Lo que cuenta es la compañía 🙂 jaaaaa
    Besitos a todos( me queda día y medio para volver a mi estupena vida laboral)

  10. a ver, que yo estoy de acuerdo con vosotras, pero, lune, si los demás se están tomando una copa de helado triple y tú te estás comiendo los muñones con un agua con gas, como me ha pasado a mí… pues yo no sé tú, pero yo estoy jodida… amos que la represión en cualquier aspecto me impide dejar libres otros aspectos, veáse la diversión. No es que yo le de demasiada importancia al alcohol, es las birras están más ricas; además dos cañas, que era de lo que se hablaba, no creo que sean las responsables de un buen rato, no deshiniben tanto, si fueran dos litros… jajajajajajaja
    Besitos (con o sin alcohol o con chocolate o con nata o como cada cual prefiera)
    Chof

  11. Aclaro que mi régimen permite cuando me sale del niscalo tomar cerveza, que la tomo con alcohol también, beberme algún cubata de ginebra regularmente y por supuesto ponerme de vino, que a eso junto con el café y el tabaco hoy por hoy no renunciaré por nada del mundo.

    Pero aún así, no suelo beber hasta ponerme bocatrapo, me molesta quien se pone así ya que se suelen poner pesaos, excesivamente cariñosos y ni contar si les da llorera…

    abrazos…(estoy currando como si me hubieran hecho contrato nuevo….jajaja)

  12. No he leído “Corazón tan blanco”, aunque la poseo desde hace muchísimos años. En cambio sí leí “Los enamoramientos” y me dejó un sabor agridulce y un poco de sopor. Si “alguien” me respalda, quizá me anime a leerla ahora al alimón, cuando termine “América” y le de un destino a mi ejemplar, lleno de arena y salpicado de agua de mar.
    El pecho en la espalda, back to black, el silencio se escucha mejor cuando hay mucho ruido.

    Besos, Chico Guapo.

  13. Chof, eres muy amable. Me alegro de que te guste pasar por aquí y leer. Gracias por el piropazo, chata. Subraya ese libro en tu cuadernito, no te olvides, te gustará mucho.

    “Para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo me transporte mecido hasta el siguiente”. Salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil rayas, hablar con la gente…Abrazos y besos, niño y niñas.

    “Lo enamoramientos”. Hacía mucho tiempo que no tenía tantas ganas de leer un libro. Mañana estará aquí, en casa. Ya te contaré. Sí, qué cierto lo que dices sobre el silencio y el ruido. Me alegra verte de nuevo por aquí, chica guapa, llena de arena y salpicada de agua de mar.

  14. quizá vaya a estropearlo, jeje, pero no pretendía ser un piropo, era sólo explicar una sensación, este verano que, afortunadamente para mí está terminando, está siendo muy muy difícil en muchos aspectos por lo que venir un ratito a tu blog y desconectar y leerte es como beber una vaso de agua fresquita, así que más que un piropo yo quería darte las gracias por ofrecerme el vasito.
    un beso
    Chof

  15. Pues agradezco y me me resulta exactamente igual de estimulante lo que dijiste antes que lo que dices ahora, Chof. “Un vaso de agua fresquita”: me alegro de poder ofrecerte eso, más en un verano difícil. Un beso.

  16. No sé quién me da el beso, si la Elena-Elena de toda la vida, Elena la del agua fresquita o una Elena nueva y desconocida. Si esto último, bienvenida. Y en cualquier caso, gracias por el beso. Otro para ti.

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