Mujeres reales

Dafne

Tal vez alguno de ustedes, atentos lectores, recuerde su nombre -su nick, en realidad- porque he tenido el honor de contarla puntualmente entre mis comentaristas. Dafne se ha marchado. Yo la conocí de la mano del Capitán Haddock, que contra viento y marea logró cogerla de la cintura, sacarla de su lejanísimo país y meterla en el avión -los aviones, casi una vuelta al mundo- que la trajeron a Madrid. Tuve una pequeña parte de responsabilidad en aquello, un minúsculo grano de arena contra aquel viento y aquella marea que si ahora recuerdo y manifiesto no es por su relevancia práctica, sino porque hay pocas cosas de las que me sienta más orgulloso. Sigue leyendo

Anuncios