Entrecintas

Me coméis todos la polla

Impecable sinceridad la del gran John Cobra: desde el mismo nombre artístico lo ha dejado meridianamente claro: él cobra. Treinta mil euros de momento, por hablar de sus cosas en exclusiva para Tele5. El no menos grande Kiko Hernández ha conseguido una entrevista con el hombre del momento. No he tenido ocasión de verla todavía, pero por supuesto la tengo grabada en mi dvd y la disfrutaré a mis anchas esta misma tarde. Sigue leyendo

Mujeres reales

Eugenia (parte 1ª)

Eugenia pasó una década de su vida en una ciudad que odiaba. En realidad, aquella detestación irracional  se dirigía hacia sus habitantes más que hacia el lugar en sí. No aguanto a estos putos chulos, es que no los trago más, afirmó tres o cuatro veces por día durante diez largos años; yo no soy de aquí, coño, contestaba invariablemente cuando alguien la tomaba por hija de la ciudad. Pero es que no era fácil creerla: su habla del sur de Extremadura era tan parecida a la de esos convecinos circunstanciales a quienes tanto aborrecía que costaba compartir su indignación sin asombrarse  primero. Cada viernes le faltaba tiempo para coger el coche y volar hacia su pueblo, pocos kilómetros hacia el norte, o a las playas de Matalascañas, unos cuantos más al sur. Sigue leyendo

Mujeres reales

Ana

Me están cayendo ahora mismo gotas de tu leche a las bragas. Esta es, si ustedes se fijan, una oración sumamente interesante para el análisis sintáctico. Me la dirigió mi eventual compañera de trabajo Ana H. en un avión que nos transportaba sobre el Atlántico, de regreso a la Península. Apenas llevábamos diez minutos de vuelo cuando sus labios la desgranaron en un susurro cerca de mi oído; tenía su mano agarrada a la mía y apoyaba sobre mi hombro una mejilla que no podía ver pero en la que intuí cierto rubor. La frase me pareció, además de una hermosa declaración de amante entregada, francamente mejorable en lo tocante a su construcción, sobre todo proviniendo de una experta en estas cuestiones: probablemente la ubicación final del sujeto la hubiese dotado de mayor claridad expositiva. No sé qué opinan ustedes. Sigue leyendo

Mujeres reales

Rêbeca

No siempre se estrena uno en mitad de un terremoto. A mí me sucedió. Con internet iríamos más rápido, fui yo quien lo dijo en la reunión de los viernes. Llamaron al que guardaba la caja y al informático: el niño catalán quiere internet, les comunicó la jefa, señalándome con el dedo estirado desde el otro lado de la mesa ovalada de cristal; a ver qué se puede hacer. Pasaron muchos viernes hasta que hubo dinero. Mariano el informático lo dejó todo dispuesto: prueba después de comer, tiene que funcionar. Sigue leyendo