Introducción

En un día soleado, un deportivo descapotable de alta gama circula a velocidad elevada por una carretera secundaria junto al mar. En su interior viaja una pareja joven. Él conduce y Yolanda va en el asiento del copiloto, con el largo cabello al viento. En el reproductor del coche suena una canción, “Escenas olvidadas” [Golpes Bajos, 1984], que ambos corean casi al unísono entre risas, miradas cómplices, caricias y bromas. El paisaje, la música alegre, la actitud de la pareja, todo dibuja un momento perfecto de felicidad. Súbitamente, a la salida de una curva cerrada, una brusquísima colisión sacude toda la escena. Cristales rotos, amasijo de hierros, una nube de polvo, sangre y absoluto silencio.

Nudo

Publicado el Lunes 9 diciembre, 2013 por Albert

“En un par de días estaré de nuevo aquí para hablarles de la sorprendente, peligrosa e impenetrable Yolanda.”

Publicado el Lunes 25 agosto, 2014 por Albert

“Por razones estrictamente personales con las que no voy a aburrirles, he borrado dos textos. Uno de los eliminados es el último que apareció antes de este que ahora leen, titulado Etiopía, y otro el que llevaba por título Yolanda, del que aquél era una especie de continuación.”

Desenlace

(Seis años después del accidente) Yolanda está sola en su salón en penumbra, sentada en su silla de ruedas frente a los ventanales que ocupan en su totalidad una de las paredes. A través de ellos observa a Marc, su psicólogo. Se aleja de su casa con paso rápido por las calles desiertas de la urbanización hasta llegar a su coche, abrirlo y arrancarlo como quien huye del diablo. A su espalda, procedente de un reproductor, suena desde las primeras notas la única canción –“I wish you heaven” [Prince, 1988]– que contiene el pendrive que Albert ha grabado para ella siguiendo sus deseos. Yolanda observa a Marc con la misma sonrisa helada con que le despidió. Sus dedos crispados se clavan en los brazos de la silla de ruedas. Cuando el automóvil desaparece al final de la calle, Yolanda mantiene los ojos en la noche cerrada del exterior. No pestañea. Apenas susurrando acompaña algunas palabras sueltas de los primeros versos de la canción. Por deseo expreso de Marc, sus allegados no permitieron a Yolanda asistir a su entierro.

FIN


NB. Por razones de seguridad nacional me veo obligado a hacer uso, al menos temporalmente, de la moderación de comentarios. Ya lo hacen en muchos otros blogs, de manera que les supongo al corriente de en qué consiste esa moderación: únicamente verán sus comentarios aparecer algo más tarde, cuando un servidor les haya dado el visto bueno. Lamento las molestias.
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10 comentarios en “Heaven

  1. Breve mensaje para los dos perdidos que me preceden: creo que las grandes elipsis y las alusiones le dan a este relato empuje y poderío, es mi opinión visitante.
    (Albert, me imagino que te habrá pasado alguna movida, así que siento lo de la moderación y te mando un abrazo moderado).

  2. si yo supiera identificar una elipsis igual estaba de acuerdo contigo…voy a dar un repasito a los apuntes del enano que eso me suena a mi que er niño lo ha dao…. yo soy de fp jajajajajaja saludossssss y me alegra ver por aqui…

  3. Nada que no cure un buen psiquiatra, Procu, pero este blog no dispone de departamento médico y no queda otra por tanto que blindarse un poco y esperar a que al muchacho (o muchacha, sabe dios) se le pase el brote psicótico. Gracias por el breve mensaje, me gusta mucho que te guste.

    Pepa, a ti lo que te falla es la memoria. Esas noches de guardia van a acabar contigo. Tú y yo hemos hablado aquí mismo de elipsis a propósito de los textos no una, sino varias veces. Cuando repases los apuntes del enano verás que lo tienes perfectamente identificado.

  4. Sí señora. Dando una mano de pintura y cambiando algunos muebles de sitio. Me has pillado con la brocha en la mano. A ver qué hago luego con el pisito, pero de momento lo pongo guapo. Que no salgan las gentes de aquí diciendo que soy un antiguo.

  5. ciertamente, amigo albert, es tiempo de limpiezas y pinturas…. en cuantito termines aqui tiras pa mi casa, que yo no me veo con ánimo….
    me alegra “verte”…besossss

Comentario

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