Viernes 10 julio 2015, 23:38 p.m.

Albert.cit.: Hola, rizos. Te eché ayer de menos en el sarao.

Sadie Q.: Yo a ti también, guapo. Cómo estás? Has podido dormir o sigues arrastrando la resaca transatlántica? Tienes cara de sueño.

A.cit: Sigo. Y encima me he encontrado con no sé qué putas fiestas del pueblo, hasta las siete de la mañana con una discomóvil de esas patateras. Y el estómago un poco jodido. El rato que he dormido, además, con pesadillas de niño pequeño.

SQ: Vaya por dios. Las pesadillas jorobando. Por esto o por aquello, la cuestión es que no has dormido bien y ya tocaba, joder.

A.cit: El cerebro está en las tripas, no en la cabeza. Lo que yo te diga. Y si no funcionan como deben, hay pesadillas. Y ya está, ya no me quejo más.

SQ: Y no dicen nada los vecinos? Porque bueno, si yo tengo que ir a trabajar al día siguiente desde luego me hubieran dado ganas de salir con un trabuco y arrasar la disco móvil esa. Pero no creo que esta noche te libres, siendo mañana sábado.

A.cit: Sí señora, me tocaba dormir bien. Bueno, no me siento cansado. Me he levantado un par de veces a fumar un cigarro y hacerme una manzanilla y su puñetera madre, pero no me arrastro por las esquinas como ayer.

SQ: Eso es porque has descansado, aunque haya sido a saltos. Bueno, es mejor que nada.

A.cit: Con un trabuco?

SQ: Pues es lo primero que me ha salido. Pero una ametralladora tampoco estaría mal.

A.cit: Pero a quién quieres engañar, si tú eres incapaz de matar a una lagartija. Incluso creo que tampoco a un saltamontes, por ejemplo.

SQ: No, a los saltamontes los echo de casa. Sí mato a veces bichitos, pero pequeños. Y si puedo echarlos, pues los echo. A las moscas no: a ellas les atizo potingue sin mucha piedad, la verdad.

A.cit: Bichitos, pero pequeños jaja. Dios mío, qué hambre das.

A.cit: Puedo preguntar cómo echas a los saltamontes, rizos?

SQ: Trapos. Los trapos suelen funcionar.

A.cit: Jejeje. Sigue.

SQ: Poniendo un trapo en su camino. Y lanzándolo por la ventana. El trapo incluido si hace falta. Al jardín.

A.cit: Cómo lo haces? No sé, si te lías a trapazos, el saltamontes no va hacia dónde le da la gana? Un trapo en su camino? Cómo se sabe cuál es el camino de un saltamontes?

SQ: A ver. Tú ves el saltamontes ahí parado. Y llevas el trapo hacia él. Y seguramente saltará, y si lo hace, aprovechas el momento y lo mueves hacia la ventana. Puede llevar un par de pases de trapo. En plan torero.

A.cit: Qué conste que yo no he matado nunca ninguno eh, ni lo haré. Los cigarrones son bichos del Señor, eso me lo enseñaron en casa y les guardo ese respeto, se me quedó esa cosa.

SQ: Yo creo que suelen entender el mensaje. Los saltamontes listos se dejan arrastrar. Eso a veces también lo he hecho con los grillos, que antes aquí había muchos. Ahora no veo tantos cerca de la casa.

A.cit: Quieres decir que de verdad le pones el trapo delante, como si fuera un toro, para que salte sobre el trapo? Es torear, claro que lo es!! Ole!!! Sabía yo que merecía la pena preguntar, pero está siendo mejor de lo que esperaba.

SQ: Algo parecido, sí. No lo hago con elegancia, porque si salta me pongo nerviosa. Contado así parece que tengo la cosa dominada pero no, a veces grito y todo. Pero bueno, siempre hay alguien aquí en casa al quite. Ellos tienen menos remilgos que yo.

A.cit: Eso te iba a decir, que es más fácil que llames a alguien y ya está. Pero te puede el gusanillo torero. Mola.

SQ: Pero es que tiene mucho sentido! Aprovechas su empuje. Y al saltar, vuelas el trapo en la dirección que quieres. Y él también se pone nervioso, y hasta puede que se le enganchen las patitas en el trapo. En fin, el caso es que funciona casi siempre.

A.cit: No lo dudo, pero jamás se me habría ocurrido, y de hecho creo que no sabría hacerlo. Yo los agarro y los echo. Pero entiendo que te dé cosa cogerlos con la mano. Yo no podría con una salamanquesa, pero con esos bichos me da igual. A las salamanquesas les guardo una especie de odio feroz, me tomo su simple existencia como una afrenta personal. Eso también lo heredé de mi madre, y de mi abuela. De modo que con ellas también uso el método de la violencia extrema. Y la guerra química: si se me escapa una, monto un pifostio químico al que no sobreviven ni los hijitos que todavía no habían pensado tener. Pero oye, de verdad detectas que el saltamontes también se pone nervioso?

SQ: Hombre, me lo imagino más bien.

A.cit: Es un auténtico combate cuerpo a cuerpo, incluso psicológico!! Torerísima!!

SQ: Me imagino que soy un saltamontes y me lanzan un trapo: de entrada, me preocuparía el asunto. Pero bueno, es un ratito.

A.cit: Oye, ten una cosa en cuenta: si percibes que vas a gritar, es mejor que llames a alguien antes, cualquiera preferirá levantarse a matar al bicho que escuchar un grito que le ponga el corazón en la boca. Te lo digo por experiencia.

SQ: Luego ya están en la calle y seguro que lo agradecen. Para qué quiere un saltamontes estar en una casa?

A.cit: Un saltamontes no sabe lo que es un trapo!

SQ: Vale, no lo sabe pero se da cuenta de que algo no va bien cuando una cosa lo empuja, digo yo.

A.cit: Hombre, eso sí, cierto: hay algo aquí que va mal, debe pensar. Esta de los rizos por qué grita, pensará también. Yo me largo de aquí, dónde coño estaba la puerta. Ese es el proceso mental, segurísimo.

SQ: A las arañas suelo dejarles sus rincones. Sólo a veces me cargo a alguna limpiando, pero sin querer. Las arañas hacen un trabajito bueno en las casas. Y bueno, si son de las de patas largas, no me molestan. Ya las gigantes y peludas me ponen algo más nerviosa. Alguna he visto aquí, joder, que hasta se oían sus pisadas pum pum. En serio, no me lo invento. Hace tiempo que no veo ninguna tampoco. Al principio de vivir aquí, aún había bichos más salvajes. Ahora ya han aprendido que este territorio se lo hemos quitado, pobres.

A.cit: Que se oían las pisadas de la araña, dice. Definitivamente tienes superpoderes. Yo desde luego no dejo una viva, me la pelan las arañas, pequeñas o grandes, todas a mejor vida si están dentro de casa. Volviendo al saltamontes, sí te digo que eso de empujarlo con el trapo es muy poco torero.

SQ: No tengo superpoderes, es que era enorme de verdad! Hombre, con algo de suerte y colaboración del saltamontes, puede resultar artístico y todo, ¿eh?

A.cit: Puede, puede. Si no gritas y no le empujas con el trapo, que eso es toreo ventajista y malo, podría ser una faena aseadita, sí señor. Pero cómo coño se van a oír las patas de una araña! Te has vuelto majareta, ein?

SQ: No puedo demostrártelo. A esa le abrí la puerta y salió. Ella solita.

A.cit: Se sacó el sombrero antes de cruzar la puerta?

SQ: Es lo más sencillo, la misma idea que la del trapo. Si puedes simplemente indicarles la salida, pues se evita la violencia. Y ellas quieren sobrevivir, y saben que somos peligrosos.

A.cit: Eso de “indicarle la salida” a una araña necesitaría también de alguna explicación adicional. Y bueno, se está demostrando que tú muy peligrosa no eres. En esto, la representación de la especie la llevas regular. Si los bichos sólo te conocieran a ti como representante del Homo Sapiens, haría milenios que se hubieran hecho con el planeta. Porque tantos trapos no tienes.

SQ: A ver, tú abres la puerta. Y luego la conduces un poco si hace falta. Con algo. Un periódico, por ejemplo, si no toma la dirección correcta. Normalmente no hay que pelear mucho. Hay bichos más o menos listos, más o menos cabezotas, pero acaban saliendo.

A.cit: Pero no me jodas, eso es imposible con una araña, por lo menos de las que corren como posesas. Con las lentas reconozco que tampoco lo he intentado. Mi método es mucho más primario, para qué mentir: pisotón.

SQ: Y ya está bien de bichos, que te lo estás pasando teta a mi costa.

A.cit: Porque tú te dejas.

SQ: Has escrito algo? Vas a reabrir por fin el blog? Cuéntame.

A.cit: Sí, algo, pero no para el blog. Me tienta reabrirlo, sí. Me gustaría escribir por fin de Itziar y de Olvido. Desde el post aquel de presentación dije que iba a escribir sobre ellas y todavía están ahí en la cola. Bueno, Itziar todavía está pensando si me da permiso o no. La otra no creo que ponga pegas. Pero tendría que escribir algo antes, y entre medias. Estoy perezoso y tonto.

SQ: Olvido? De esa no me has hablado.

A.cit: Una amiga, de las más antiguas. Ya lo leerás si sale.

SQ: Sacúdete la pereza, hombre. A mí me divertía lo del blog.

A.cit: A lo mejor te saco a ti, ahora que lo pienso.

SQ: Te mato.

A.cit: Joder, qué violenta. Me tienes en menos consideración que a un saltamontes. Además no sería la primera vez, ya te mencioné cuando escribí sobre el libro de Jabois. Y me suena que alguna otra vez.

SQ: Ya, sí, la bloguera borde.

A.cit: Y cañón. También dije que estabas buena. No me lo has agradecido, por cierto. Oye, te ha crecido el pelo.

SQ: No es el pelo lo que me estás mirando. Vete a la cama, anda, que tienes cara de sueño.

A.cit: Ya empezamos. Pues ponte algo más de señorita, que te asomas muy descocada.

SQ: Es un vestido de verano, de andar por casa. Y aún así me estoy asando.

A.cit: Lo veo. Tienes el escote sudadito.

SQ: Vete a dormir, que te desvelas. Te vas a Barcelona, no? Cuándo vuelves?

A.cit: Una semana. Te llamo si quieres y nos vemos.

SQ: Ya hablamos. Un beso.

A.cit: Me ha costado siete años que me mandes un beso.

SQ: Vete a dormir, anda. Chao.

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7 comentarios en “Sadie Q.

  1. Manzanilla? (que entiendo no es “de la E”) mola??…quien eres tu y que has hecho con Albert..jajaja
    Otra cosa que no he entendió, si tu la echaste de menos en el ” sarao”(ejem) y ella a ti también…quién de los dos no fue??…
    Y ya para acabar, cigarrones fueron siempre hasta que conocimos a Flip, sin embargo, los pitijopos lo serán por siempre, por mucho dragonfly y ” kevincosner” que valga…
    Besos, señor mayor

  2. Estáis los dos muy simpáticos. Gracias por compartirlo a pesar de la amenaza de asesinato 🙂 “Sexy Sadie” es mi canción favorita de The Beatles e incluso de todo y de siempre. Un beso.

  3. Es la primera vez que oigo lo de “pitipojo” y naturalmente he ido a buscar: resulta que es una palabra exclusiva de tu pueblo. Tenéis un idioma propio, ¡mola mazo! Bueno, pueblo es mucho decir, que creo que ya te conté que me perdí y eché un buen rato en encontrar la salida. Cuando por fin seas alcaldesa, lo primero es mejorar la señalización, que también debe estar en un idioma propio. Sí guapa, manzanilla de la del campo, de infusión, no de la tuya, así andaba, pero ya he vuelto a la juventud. Los dos, los dos fuimos al sarao, pero no juntos, y no puedo explicarlo más ni mejor porque corro el riesgo de que me echen un trapo y me tiren por la ventana. Toma beso.

    L., lo primero es pedirte disculpas, porque tu comentario ha salido con retraso, no tengo ni la menor idea de por qué ha ido a parar a la cola de spam, pero ya le he dicho a la máquina que una fan de “Sexy Sadie” es por fuerza de fiar, así que espero que no vuelva a ocurrir. Sigo vivo, como ves, soy un valiente. Gracias, un beso.

  4. que tu seas torpe no hace a mi pueblo grande jajajajaj eso si, igual la señalización no es adecuada, no me he fijado, porque nunca me hizo falta (sé salir solita) pero como esperes que yo tenga siquiera la intención de ser alcaldesa, “estas aviao” jajajaja
    por aqui ando, como muchas noches de guardia o espera, dando vueltecitas por tu blog… aunque voy a dejar de leer los comentarios, que me leo y me doy verguenza jajajaja (Duo sin tos, ni me acordaba..y me ha encantao, de nuevo)

  5. Pepi, eso de los “Post relacionados” debajo de cada uno no es cosa mía, sino de WordPress, que con extraño criterio asigna automáticamente una relación más que dudosa entre unos textos y otros. Pero vaya, me alegro de que en esa especie de lotería esta vez le haya tocado a ese “Dúo sin tos”, porque realmente le tengo cariño a aquel post, yo diría que fue el primero que escribí más o menos en serio o con alguna intención de continuar con el blog. Así que me alegro de verdad de que, leído otra vez, te siga gustando. Es una especie de homenaje a un cuento de Clarín, “El dúo de la tos”, que te animo a leer, yo creo que puede encontrarse en la red sin mucha dificultad. Sobre la novela: acabé dejándola atrás y ni te imaginas (o sí, chica lista) cuánto me alegro de haberla abandonado.

  6. Si llego a saber que nada de nada, por los cojones la iba a haber dicho yo nada de estar buena ni de escotes sudaditos, coño, que parece uno un babas…

    Mis saludos.

  7. Va de dura, Miguel Ángel, pero yo sé que acabará cayendo. Aunque tenga que tirarle la dentadura postiza o el bastón para llamarle la atención, no me rindo. Y entonces me vengaré de todos estos cortes de manga. Un saludo, amigo. Y otro para Sadie, que me estará escuchando 😛 ❤

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