Buenos vecinos

Hiliando

“Un cuento, en última instancia, se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión escrita de esa vida libran una batalla fraternal; y el resultado de esa batalla es el cuento mismo, una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada.” Son palabras de Julio Cortázar es las que se resume su célebre fórmula para definir la esencia del cuento, o relato corto, como ustedes prefieran llamarlo: significado más intensidad y tensión. Desde Poe hasta nuestra Rosa Montero, pasando por Joyce o Carver, multitud de escritores y críticos se han ocupado de teorizar sobre la sustancia de la ficción breve. Textos de estos dos últimos autores, junto a otros muchos referidos al mismo asunto, pueden encontrarse, a modo de discretas flechas que señalan el sendero, como entradas independientes en Hiliando, blog nacido en febrero de 2010 que hoy sirve casi exclusivamente como plataforma para la publicación de los relatos de su autora, que progresivamente ha ido esfumándose de su propio blog para ceder el protagonismo a sus historias y personajes. “Las incertidumbres más bonitas se vomitan delante del papel, aunque otro, mucho más sabio, dijo que nunca se está lo suficientemente solo para escribir”. Aquí sí cita expresamente a ese “otro mucho más sabio”: “Llámenme romántica, o anticuada, pero a mí siempre me gustó imaginarme al señor Kafka terminando una penosa y agotadora jornada laboral en la empresa de seguros donde trabajaba, llegar a su casa y pasar la noche escribiendo, dudando de si valía o no la pena continuar con su gesta.” Consideren ambos fragmentos, extractados de sendos textos del blog, como una extraordinaria rareza, porque Hilia muy excepcionalmente da pistas directas sobre sí misma, sobre sus intenciones, puntos de vista o sensaciones personales. Únicamente en la serie de entradas agrupadas bajo el título “Casos clínicos”, en las que se refiere con agudo sarcasmo al absurdo de las costumbres, los escenarios y las circunstancias de nuestros días, la autora asoma sin narrador interpuesto. Todo lo demás es ficción o poesía de su mano, o casi todo, porque con alguna frecuencia inserta también textos o poemas ajenos, de autores consagrados o noveles, cuya función parece en realidad subrayar, por una especie de afinidad autoafirmativa, la propia línea del blog y el estilo de su autora, en opinión de un servidor definido con absoluta exactititud, palabra por palabra, por estas otras frases de Cortázar a propósito de los cuentos de Anton Chejov: “¿Qué hay en ellos que no sea tristemente cotidiano, mediocre, muchas veces conformista o inútilmente rebelde? Lo que se cuenta en esos relatos es la pequeña, insignificante crónica familiar de ambiciones frustradas, de modestos dramas locales, de angustias a la medida de una sala, de un piano, de un té con dulces. Y sin embargo, los cuentos de Chejov son significativos, algo estalla en ellos mientras los leemos y nos proponen una especie de ruptura de lo cotidiano que va mucho más allá de la anécdota reseñada.”  Los personajes de Hilia no se extravían de otros o de sí mismos en salones de té, sino en supermercados, oficinas, transportes públicos o cuartos de baño, pero igualmente esas pequeñas miserias rutinarias de gentes anónimas, invisibles para los demás, acaban explotando ante los ojos atónitos del lector, que súbitamente encuentra un significado tan inesperado como a la postre lógico y rotundo en una historia que, en apariencia, relataba la pura inercia del día a día. Especialmente para los susceptibles o impresionables, quizá sea pertinente advertir que conviene moderar la empatía o la animadversión inicial hacia los personajes de Hilia, porque a menudo es imposible siquiera aventurar cómo o cuándo se producirá esa explosión controlada por la autora, dueña de un afiladísimo sentido de la ironía dramática, de la que ni siquiera se salva el propio narrador -hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niños-, ni a quién afectará o en qué sentido: la patética e inocente revancha de quien parecía llevar toda una vida rumiando una trágica venganza o la insólita crueldad con que culmina la trivial impaciencia de una espera, por recordar solo dos de los muchos relatos memorables que la muy prolífica Hilia ha publicado hasta el momento. Sin duda, lo primero que llamará la atención a quienes hasta ahora no hayan visitado Hiliando será el muy consciente minimalismo de la apariencia tanto del blog en sí como de los propios textos: la autora nunca usa mayúsculas, elige un color tenue para la tipografía, omite el título en gran parte de las entradas, ignora por completo cualquier ayuda -menús, categorías, etiquetas- para la navegación por el blog, utiliza como pueden ver abajo la enseña más sencilla que cabe imaginar y muy raramente participa en los comentarios que generan sus escritos. Los relatos de Hilia hablan por sí mismos, y de qué modo. Quienes solo la conocían a través de sus textos tienen aquí la rara oportunidad de comprobar que, efectivamente, Hilia existe y tiene mayúsculas en su teclado. Aprovéchenla.

Hiliando

1. ¿Está satisfecha con su blog?

Sí. Si hace cuatro años alguien me hubiera dicho que sería capaz de enseñar lo que escribo (ni que fuera a un público anónimo), que escribiría regularmente (más o menos) y que tendría algún que otro lector, hubiera jurado y perjurado que ni por asomo, que se equivocaban de persona, que ésa no era yo.

2. ¿Prefiere leer o escribir?

Leer es más fácil, es relajante, requiere menos esfuerzo y casi siempre se obtienen resultados satisfactorios. Escribir es casi todo lo contrario. Teniendo en cuenta que soy de naturaleza vaga, digo leer.

3. ¿Participa en redes sociales de internet? ¿Qué opinión tiene de ellas? ¿Cree que acabarán con los blogs?

Sí, pululo por Twitter y Facebook. Me parecen plataformas fantásticas para darse a conocer y al mismo tiempo descubrir a otras personas que escriben o dibujan o hacen fotografía o bailan o lo que sea. Aunque también suponen una forma maravillosa de perder el tiempo. Actualmente es la única forma de “estar” (si uno quiere estar, claro) y no pienso que vayan a acabar con los blogs, aunque sí sospecho que muchos que tenían blogs se han mudado a estas otras redes más populares. Tampoco creo que sea nada grave, quiero decir, mientras existan plataformas para seguir escribiendo, y con esto también incluyo al clásico folio en blanco, estamos salvados.

4. ¿Consulta las estadísticas de su blog? ¿Le influyen la cantidad o el contenido de los comentarios?

Sí las consulto y sí me influyen los comentarios. Supongo que a partir del momento en que sabes que te leen dejas de escribir para ti mismo. Es inevitable, al menos en mi caso. Algunas veces escribo algo y pienso que está bien y apenas recibo visitas o comentarios y otras veces es todo lo contrario. Supongo que también es lo bueno de escribir, este factor imprevisible, fortuito, el no saber qué reacción va a causar. Yo sigo sin haberme acostumbrado. Y me gusta mucho así.

5. ¿En su caso, qué correspondencia hay entre la persona “real” y la que escribe en internet? ¿Le preocupa de algún modo esta cuestión?

Todo sale de la misma cabeza, aunque la que escribe en internet, por el hecho de ser anónima, se permite ciertas libertades que no se permite la “real”. Esto es lo único que nos diferencia a la una de la otra. Y no, no me preocupa esta cuestión siempre y cuando se mantenga este anonimato con el que estoy tan a gusto.

6. ¿Qué tipo de impresión cree que produce a primera vista en alguien que acaba de conocerla? ¿Cree que, en general, cae bien o mal a la gente?

Esto me lo he preguntado algunas veces y buffff, según el día sale una cosa u otra. Lo que sí tengo claro es que en grupos grandes es muy posible que sospechen que sea mudita.

7. ¿Podría citar la alineación habitual de la selección española de fútbol? ¿Sabe cómo se llama la actual esposa de David Bustamante?

No podría en ninguno de los dos casos, pero soy muy rápida en Google.

8. ¿Está al tanto de la actualidad? ¿Por qué medio suele enterarse de las noticias?

Intento estarlo a través de periódicos y televisión.

9. ¿A qué personaje público vivo diría que admira y a quién detesta?

Diría que a nadie en concreto, ni para lo uno ni para lo otro. Cualquier persona que sonríe y es capaz de preguntarte cómo estás y esperar a saber la respuesta me parece admirable. Por el contrario, intento mantenerme alejada de los quejicas y los grandes egos.

10. ¿Qué tipo de imágenes le hacen apartar la vista del televisor?

Todas las relacionadas con el griterío, el morbo, el insulto. El todo por la audiencia, en definitiva.

11. ¿Qué titular le gustaría leer mañana a cinco columnas en la portada de todos los periódicos? (No ideal, sino posible y adecuado al tiempo y el mundo que vivimos).

El consejo de ministros rechaza por unanimidad la reforma de la ley del aborto.

12. ¿Es partidaria de la intervención militar por parte de los países occidentales en conflictos donde se vulneran derechos humanos?

Sí, siempre y cuando el motivo sea única y exclusivamente ese.

13. “Es hora de refundar el capitalismo sobre nuevas bases éticas. Los poderes públicos deben regular el sistema financiero internacional” (Nicolas Sarkozy, septiembre de 2008). ¿Qué opinión le merece esa declaración?

Bla, bla, bla, pero sobre todo asegúrense de que salgo con el perfil bueno.

14. Política, social, económicamente, ¿a qué país del mundo le gustaría que se pareciese España?

Cualquier país nórdico. Pero sin el clima nórdico.

15. ¿Es partidaria de alguna reforma profunda o sustancial en nuestra Constitución?

Sí, ha quedado anticuada y que no se ajusta a la realidad.

16. ¿Cree que siguen teniendo sentido las expresiones “ser de izquierdas” o “ser de derechas”?

Si no sentido, al menos sí dan una idea general de por dónde van las directrices. Iba a decir tiros en vez de directrices, pero me pareció demasiado gráfico.

17. ¿Partidos con postulados racistas u homófobos deben tener el derecho de presentarse a las elecciones?

Decir sí me suena peligrosamente peligroso y decir no, anti democrático. Oiga, esto se está complicando mucho.

18. ¿En el mundo actual sería lícito, legítimo, conveniente, gastar miles de millones en mandar una nave tripulada a Marte?

No.

19. ¿Cree que la historia del mundo sería otra si el poder hubiese estado mayoritariamente detentado por mujeres?

Sí. Lo que ya me cuesta mucho más de imaginar es dónde/cómo estaríamos ahora en el caso de que hubiera sido así.

20. ¿Cuál es la mayor diferencia psicológica entre hombres y mujeres?

Las mujeres nos complicamos la vida. Le damos vueltas y más vueltas y más vueltas a cualquier asunto. Consultamos con la almohada y luego con una amiga y luego con otra y así podemos estar toda la vida. Los hombres creo que son más simples, en el buen sentido de la palabra, más prácticos.

21. ¿En qué medida se siente identificada con los tópicos habitualmente atribuidos a las mujeres: romántica, cotilla, coqueta, voluble de carácter, posesiva, difícil de descifrar para los hombres…?

Y más vueltas y más vueltas y más vueltas.

22. ¿Qué envidia de los hombres?

Su capacidad para simplificar.

23. ¿Se apasiona con facilidad?

“Apasionar” siempre me ha sonado a algo muy extremo, muy al límite, muy como de perder el norte. De ser así, no, no me apasiono con facilidad.

24. ¿En qué cree a estas alturas? ¿Por qué merece la pena vivir?

En todo lo que depende de mí. Merece la pena vivir por lo que pueda suceder esta tarde o mañana o la semana que viene.

25. ¿Cómo definiría, en general y desde su punto de vista, a “una persona afortunada”?

Alguien quien, llegado a los cien años, acepto menos también, pueda decir: “no lo había imaginado así, pero me gustó incluso más”.

26. ¿De qué se siente orgullosa?

Llevo dos semanas pensando una respuesta a esta pregunta. Y nada, sigo pensando.

Y aunque esto no tenga nada que ver con la pregunta, aprovecho la última línea para darte las gracias por esta colaboración en tu blog.

Gracias, Hilia

BUENOS VECINOS:
  Martes 8 de abril, Crítico Constante – “El blog del Crítico Constante”
 Duarte Manzalvos – “Duarte Manzalvos”
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8 comentarios en “Hiliando

  1. madre mía… a ver cómo disimulo yo ahora esta sonrisa durante todo el día que me queda por delante. qué digo día, semana y mes.

    muchas gracias, Albert. a la altura, sin duda, y un trozo muuuucho más allá. un abrazo.

  2. Antes de decir que hace usted unas presentaciones fastuosas, Albert, me he pasado por Hiliando. Sólo me ha bastado el primer relato que me ha salido al paso “repara el daño en cinco minutos” para saber que tiene usted toda la razón. Ahí, en ese relato, hay una gran escritora.

  3. Buenas… po yo la presentacion me la he leio saltandome cachitos… lo siento, no son mis mejores días… aunque sirva en mi descargo que este blog ya lo habia visitado varias veces y me tenia ya entre sus fans, fanas, o como se diga…
    Y no lo comento más porque entre lo bien que escribe su autora y lo bien que escriben los que comentan, parece que este una ahi, como metiendose donde no la llaman jajajaja molestando con sus simplezas..
    Estupendas sus respuestas, me han gustado mucho, otra persona más pa la lista de charlas imposibles..
    Gracias…
    ..y no te me enojes niño guapo… otro dia me leo yo la presentacion y te hago un comentario de texto, que en eso anda ahora mi enano y el otro día nos pusieron un “regular”, necesito práctica…
    besitos tristones…

  4. Yo también he leído a Hilia y coincido completamente en felicitarla por sus cuentos y su talento.
    (Y a Pepa. Pepa, ¿regular? Regular es que va con la regla, así que como Dios).
    (A lo mejor sale repe este cometario, es que estoy fuera de mí –de mi medio habitual, quiero decir– y todo son pegas, objeciones, obstáculos, problemas, sinsentido…).

  5. Hilia, tengo una idea para eso: no la disimules. Gracias a ti, por supuestísimo. Un gran abrazo.

    Gracias, Perro. Ese último es magnífico, desde luego, auténtica marca de la casa. Hilia engancha rápido.

    Pepa, si ya eras fan has hecho más que bien en saltarte la presentación, que por eso precisamente es una presentación, para presentar al invitado de turno a quienes todavía no tienen el gusto. El próximo comentario me lo hacéis entre el enano y tú, que me hace ilusión. Venga, que siempre escampa. Un besazo.

    No ha salido repe, Procu, todo correcto. Ahí, dominando y templando los medios, las pegas y los sinsentidos. Así que tú también eras ya lectora. No se puede quejar Hilia de los miembros de su club de fans, desde luego. Gracias.

  6. Un beso, Hilia.

    Gracias, Rock. Las horas de sueño que se pierden por placer tarde o temprano se acaban encontrando en otra parte, seguro. Eso espero, por la cuenta que me trae.

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