Junto al tenue rumor de un beso, el aullido del lobo, el ruido de un motor en marcha o el estallido de un trueno, Chuck Berry viaja ya fuera del Sistema Solar en compañía de Bach, Mozart y Beethoven. Todos esos sonidos y otros muchos, seleccionados por el astrónomo Carl Sagan, se grabaron en un disco fabricado en cobre y oro que navega a bordo de las sondas Voyager, lanzadas en 1977. El objetivo era, obviamente, ofrecer a quien pueda encontrarlo (no sé si la palabra “quien” es la adecuada, pero de momento no existe otra) una especie de panorámica del planeta, un retrato representativo de la vida en la Tierra a través de sus sonidos.

Robert Zemeckis es probablemente el cineasta que con mayor rigor ha abordado la posibilidad de un encuentro de nuestra especie con alienígenas inteligentes. Doce años antes de la película en que narraba esa historia, Contact, basada en una novela de propio Carl Sagan, el gran Zemeckis había rodado la comedia Regreso al futuro. En ella, Marty Mcfly, interpretado por un joven y aún sano Michael J. Fox, viaja en el tiempo accidentalmente y se encuentra en el compromiso de improvisar a la guitarra una canción para un baile de instituto en 1955. Aturdido por la situación, Marty elige la primera canción que quizá elegiría cualquier norteamericano en la misma circunstancia, Johnny B. Goode, comúnmente considerada como la más temprana pieza de rock and roll. En un divertido guiño del guión de la película, mientras Marty toca en el escenario, uno de los miembros de la banda, un imaginario primo de Chuck Berry, llama por teléfono a éste con el fin de que escuche esas notas y se inspire en ellas para encontrar el sonido revolucionario que Chuck está buscando. Muchos de ustedes recordarán sin duda esa secuencia, que ha pasado con justicia a la gran historia del cine.

Pocos años después de protagonizar esa escena, Michael J. Fox se retiró prácticamente de su carrera como actor para emplear su tiempo, su energía y su dinero en la Fundación que lleva su nombre, dedicada a la lucha contra el Parkinson, enfermedad que el propio Fox padece. En noviembre de 2011, se subió por sorpresa de nuevo a un escenario para interpretar en un acto recaudatorio de su Fundación la misma canción que en aquella secuencia. Chuck Berry sabrá perdonarme, pero es esta la versión de Johnny B. Goode que personalmente enviaría a las estrellas para ofrecerle a un improbable observador una muestra de lo que somos. Buen fin de semana para todos.

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6 comentarios en “Humanidad

      1. Era solo uno de esos recuerdos míos de viejo batallas, de los que según pasa el tiempo se desprenden sonrisas cada vez más sabrosas.

        🙂

  1. No sabéis que dificil es comentar desde un teléfono con un par de cubatas de más.Que no,que a un beso de esos solo debería de acompañarle Schubert,el resto de acompañiemto sobra.)Me alegra ver la nueva dirección que ha tomado tu blog.Espero que tu nu.eva planificación sea muy fructífera.Un beso,guapo!

  2. Baso, ya veo que lo de la Mirinda era sólo para despistar jeje. Sólo Schubert, vale. Los melómanos auténticos sois muy radicales, lo tengo comprobado, no nos dejáis a los niños disfrutar con nuestras cancioncitas. Ya me contarás, a propósito del comentario en la entrada anterior, por dónde llegas a la conclusión de que tu paisano es “de derechas”, que tengo curiosidad. Me alegra mucho verte siempre por aquí, ñoñostiarra, ya lo sabes. Un beso bien ruidoso para ti.

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