No, no es extraño. Es, de hecho, abrumadoramente normal tratándose de ti. Y aburrido. Tedioso como los rasgos de tu rostro, tu peinado o tu desatinada insistencia. Tan fastidioso como el enredo de halagos, súplicas e impertinencias, el falso candor, la dignidad impostada, las disculpas a destiempo o las absurdas mangas de tu abrigo. Ridículo como las fotografías desenfocadas de tus tetas, los secretos de tu corazón -tu corazón, todo eran risas hasta que supiste del mío-, el relato de tus viajes o el retrato de tus amigos. Me hastían las anécdotas, me cansan las experiencias, no vuelvas a contármelas ni me repitas en qué postura te gusta que te la metan. Antes me arranco uno a uno cada pelo del huevo izquierdo que darte mi teléfono. No te conozco de nada, no me conoces de nada y ni así tienes remedio porque eso es realmente lo único que deseas, soñar conmigo y modelarme a tu antojo. No me necesitas en ese capricho. Sueña, amapola, sueña. Pero no salpiques.

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10 comentarios en “De rodillas, por detrás

  1. Ays… les entráis porque están buenas, y luego son unos cepos
    jojojojo
    Yo no habría escrito la frase de los pelos del huevo.- pone al narrador, quejoso, a la altura de la protagonista que cuenta cómo gusta que le follen.

  2. Glubs. Albert, no sé, no sé por qué me parece que eso es un «no». Me ha hecho pensar en «sí» y «no», con sus movimientos de cabeza arriba y abajo, izquierda y derecha, distintos, despejados y seguros. Y en todas las cosas que pasan entre ellos, a veces una vida entera de sí y no, sí pero no, igual sí y a lo mejor no. ¿No?

  3. Tesa, eres malota. Te ríes de mí porque nunca has sufrido, ni sufrirás, un fan así. Podrán ser mucho peores, mucho más peligrosos, por supuesto, pero nunca será exactamente igual porque hay delirios muy específicamente femeninos, como obviamente los hay también masculinos. No hay alteraciones menstruales sin menstruación, ni problemas con la próstata si no la tienes. Me ha quedado un poco asquerosito el comentario, pero creo que vale jeje. El narrador está hasta el último pelo, lo que yo te diga, pero tomo nota de tu apunte sobre el particular, gracias.

    Procu, sigo con los pelos, lo lamento. Se me han quedado de punta imaginando eso de “una vida entera”. No, esto es solo un dolor de muelas. Y un movimiento de cabeza de izquierda a derecha de descoyuntarse el cuello. Ojalá fuera todo tan fácil en la vida, pero no. O sí. ¿No?

    Muy buen fin de semana, Secre. Lo siento mucho pero sí, vuelta a la rutina, se acabaron las vacaciones, aprovecha el fin de semana que tienes un montón de papeles acumulados aquí en tu despacho.

    Pepa, te he leído a la hora de comer y casi me atraganto con la carcajada. En el móvil, rodeado de un montón de gente que creía que estaba usando el aparato para cosas serias. Si me echan será por tu culpa.

    Bonnie, me alegro de que hayas salido de detrás de la encina para asomarte por aquí 🙂 Por cierto, viti rubia, ahí a la derecha, entre las cintas escogidas, hay un texto para cuando tengas ganas que a lo mejor te interesa, el que se llama “Dos monos follando”. Ya he contratado cincuenta seguratas para impedirle el paso a la Bellpuig, yo creo que serán suficientes pero no las tengo todas conmigo. Glub.

  4. me gustaría pensar que es ficción, aunque mucho me temo que sabiendote tan indiscreto y cotarraza se puede dar por satisfecha que no airees màs detalles de tan mal gusto como el inapropiado comentario que apunta Tesa.

    saludos

  5. Pepa, veo que no estás al tanto de las modelneces, de las nuevas normas de protocolo en la mesa. Ahora ya no se discute dónde va el tenedor o la servilleta, sino dónde se coloca el móvil. Eres muy poco modelna, niña.

    “Cotarraza”: no sé si es una errata o realmente existe el palabro, pero me lo quedo, me gusta. No os ha molado que hable de los pelos de mis huevos, está claro, porque ya sois dos los que me habéis reprochado que mencione los pelos de mis huevos. Bien, me debo a mi público y estoy en condiciones de prometer (creo) que nunca más aludiré a los pelos de mis huevos, que la expresión “pelos de mis huevos” o cualquier otra que tenga que ver con los pelos de mis huevos no volverá a aparecer en este blog, a no ser, claro, que por la circunstancia que sea me vea en la necesidad de hablar de los pelos de mis huevos o alguien me pida expresamente que hable de los pelos de mis huevos. Pero de no ser así, nunca más se leerá aquí nada referido a los pelos de mis huevos. Un abrazo, compañero.

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