Como pueden escucharle manifestar en el vídeo, Jorge Martínez no ha matado nunca a un judío, o al menos eso cree. Por razones que quizá les explique cuando ustedes y yo tengamos más confianza, visité durante algunos años con cierta frecuencia la ciudad de Gijón, el lugar en el que Martínez fundó Ilegales, una de las bandas cardinales del rock en nuestro país. En uno de esos viajes tuve ocasión de conocerle y charlar durante un par de horas en una madrugada del verano asturiano, aunque ya coincidí con él varias veces durante mis primeros años en Madrid, tanto en los locales de moda como en los antros a los que Tinín me llevaba para desnudar poco a poco la capital ante mis ojos.

“El personaje Jorge Martínez se comió al artista pero dejó rastros de su genialidad”, sentenció en una ocasión el crítico musical Diego Manrique. También a mí el líder de Ilegales me pareció siempre un tipo mucho más afable de lo que sugiere su imagen pública y, sobre todo, las letras de sus canciones, repletas de aspereza y violencia, en ocasiones impostada y más bien humorística o provocadora, pero en la mayoría de ellas realmente descarnada, fruto del punto de vista y de las experiencias personales de su autor. Un perfecto ejemplo de estas últimas es tal vez la titulada Regreso al sexo químicamente puro, tema que Josele Santiago, de quien también les hablé aquí hace más de un año, y que algo sabe de esto, considera el mejor que ha dado el rock en español.

Ilegales ofreció su concierto de despedida en marzo de 2011, en su estudio de grabación de Madrid, en exclusiva para la revista Rolling Stone, repasando sus canciones emblemáticas al tiempo que explicaban la gestación y la historia de cada una de ellas. A ese concierto pertenece el vídeo de abajo. Permítanme recomendarles expresamente que no se lo pierdan, porque en esta ocasión la canción es lo de menos. Como los lectores más antiguos de este blog ya tuvieron ocasión de comprobar en este post, un servidor no es precisamente un admirador de la “cultura” hippie. Jorge Martínez, al parecer, tampoco. Buen fin de semana para todos. ¡Heil Hitler!

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12 comentarios en “Químicamente puro

  1. Estuve en un concierto de Los Ilegales en Lalín (Pontevedra) en el año 1987 (tal vez 1988). Lo pasé muy bien a pesar de salir casi sordo. Recuerdo la fuerza del sonido, pegar botes y que JM se pimpló una botella de whisky él solito durante el concierto (sin incluir los bises).

  2. vaya, pensaba haberme encontrado hoy algo asi como una pequeña mención a Alvin Lee… bueno , ya la hago yo….jejejej

    Sobre el personaje de hoy la verdad es que prefiero no opinar, saludos.

  3. Baso, a mí no me pega, pero al post sí, o eso creo. Y es de lo que se trata. Supongo que por eso la puse. Besos, guapa.

    Jajaja, no conocía ese chiste de Coll, Jambrina. Leo ahora mismo por ahí que “Jorge Martínez nació en Avilés, creció en Gijón y vive en Oviedo”. Yo, desde luego, le conocí en la noche gijonesa. Pero en fin, no entro en esas luchas fratricidas asturianas 🙂

    Gracias, Alacena. En realidad no pretendía ser un retrato, sino más bien una breve presentación del vídeo. Tengo la impresión de que para retratar a este hombre haría falta casi una tesis doctoral.

    Qué bien se pasaba en los conciertos de Ilegales, Rock. Adrenalina pura. No había visto ese vídeo de “Agotados…” sobre imágenes de la película de Coppola, me ha sorprendido, gracias.

    Miguel Ángel, tengo que confesar que no sabía nada de Alvin Lee hasta que leí hace unos días en el periódico la noticia de su muerte, junto a una breve reseña biográfico-musical de Diego Manrique, a quien precisamente cito en el post. Quede ahí pues tu recuerdo para él. Abrazos.

  4. A) Bueno, Los Ilegales. Cada cual tiene sus perversiones. Yo una vez me puse a tomar una cerveza al lado de Jorge, él y yo solos en la barra, como dos pistoleros esperando un movimiento. Me acojonó sin decir palabra.

    B) La sordera de Rock. Chico, para ser estrella del rock se necesita cantar bien, cantar alto, y sobre todo, cantar muy enfadado.

    C) Lo de ovetense se lo escuche por primera vez a Jerónimo Granda. Éste sí, carbayón de pro.

    D) Por último y más importante: Albert, tus experiencias vitales no me cuadran con la edad que dices tener, chico joven. Has vivido muy rápido.

  5. En fin, le perdono a Albert que me robe los sueños y se lleve alguno a Berlín. Pero tan lejos de la cultura hippie quiero estar, como de la testosterona brummel de los Ilegales.
    Destaco el título del post. Javier Marías se moriría de envidia de lo bien que titulas.

  6. S., me ha gustado lo de considerar a Ilegales como una perversión, y más aún eso de la necesidad de aparentar estar muy enfadado para ser una estrella del rock homologable. Jaja, bien visto. No conocía a Jerónimo Granda, un placer. Sobre el cuarto punto y más importante: te leí esta mañana, en un momento y un lugar un tanto particulares, y te confieso que me dio un poco de yuyu ese “has vivido”. Joder, espérate un ratito -pongamos unos cincuenta años más- para usar el pretérito perfecto, que todavía sigo en ello 🙂 Saludos, viejo zorro.

    “Testosterona brummel” jaja, sí señora, te ha quedado bonito. Estoy seguro de que a Jorge Martínez le encantaría. Hay una vieja leyenda sobre los títulos de Marías, seguro que la conoces: se dice que uno de ellos se lo ganó en una apuesta a su buen amigo Arturo Pérez-Reverte, que por cierto, se me ocurre, tal vez es otro que probablemente también te huela a testosterona brummel, no sé. Gracias por lo que dices. Saludos.

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