Soy yo, el de las patillas. He aprovechado tu ausencia para colarme en tu casa y cotillear un poco. He saltado limpiamente la verja y en el jardín estaba tu perro regando las plantas. Se ha mosqueado al verme pero en cuanto le he explicado quién era y a qué venía me ha hecho pasar amablemente al salón, donde nos hemos tomado unas cervezas y unos panchitos charlando de lo divino, lo humano y lo perruno. Mientras hablábamos hemos oído cómo intentaba colarse otro, un tipo alto con acento francés, pero tu perro a base de estupendas patadas de karate y yo con mi famoso gancho de izquierda le hemos hecho poner pies en polvorosa. Ya más relajados, él ha prendido la chimenea y ha servido sendos vasos de Cardhu sin hielo mientras yo liaba un porro, y así de a gustito, repatingados en el sofá, hemos continuado la charla, ahora sobre fútbol, pero como no conseguíamos ponernos de acuerdo sobre quién debe acompañar a Xabi en la medular, lo hemos aplazado para mejor ocasión y me ha pasado el mando para encender la tele, a ver qué daban. Ha habido suerte, porque ponían una peli en la que Kate Winslet, Halle Berry y Monica Bellucci pasaban todo el metraje completamente desnudas, entregadas a los más variados juegos lésbicos. Después del the end hemos reanudado la charla, esta vez sobre política nacional e internacional, discutiendo civilizadamente sobre la actualidad. De cuando en cuando y como quien no quiere la cosa, he intentado hábilmente sonsacarle cosas sobre ti, sobre tus manías, costumbres y demás, pero él, más astuto aún, no ha soltado prenda. Me ha entrado un poco de sueño, de modo que le he dejado viendo un documental en La 2 y he subido a acostarme a tu dormitorio.

Allí, antes de dormir, he registrado todos los cajones que he podido, pero no he encontrado el que buscaba, ese grande en el que guardas las cosas de las que nunca hablas. He imaginado que lo tenías tan bien escondido que no lo hallaría por mucho que lo intentase, de modo que me he conformado con el cajón de tus sujetadores: los he mirado a contraluz, los he acercado a la nariz (todos demasiado limpios, qué pena) y algunos los he besado. Me he metido entre tus sábanas, que -no te dio tiempo a cambiarlas antes de salir- conservaban un rastro de tu olor, sobre todo en el lado izquierdo. Esto me ha provocado una inmediata erección pero, tras tocarme solo un poco, he desistido de pasar a mayores y he abrazado la almohada acordándome de las cosas de las que sí hablas. He dormido a pierna suelta, pero he tenido un extraño sueño: Río de Janeiro, 13 de julio de 2014, 22,00 h. Yo, convertido en extremo izquierdo de la selección, recibo un pase magistral de David Silva desde la zona de tres cuartos, driblo al lateral y pongo un centro al área inalcanzable para los defensas brasileños; en el área pequeña, tú, delantera centro, cabeceas impecablemente a la red ante la estirada inútil de Julio César. Solo quedan cinco minutos para acabar el partido, la final del Mundial está ganada. Corres hacia el banderín de córner besando el escudo y el equipo entero te persigue para abrazarte, pero los aparto a todos a manotazos hasta ser el único que consigue alcanzarte. Te tumbo sobre el césped y, tras rasgar con furia española la camiseta y el pantalón, te penetro de un solo golpe y cabalgo sobre ti, con tus piernas enlazadas en mi cintura  y tu boca susurrándome al oído: ¡gol mi amor, gol, lo hemos conseguido! Follamos felices, nos besamos locos de pasión delante de millones de espectadores enfervorizados y cuando, por fin, estoy a punto de correrme dentro de ti, me despierta todavía de madrugada un agudo e implacable soniquete. Te dejaste el despertador conectado.

Me levanto y entro en la ducha para ver si consigo templarme algo, pero ver tus jabones, tus toallas y tus esponjas no me ayuda precisamente. Abro el grifo de agua fría, me enjabono, me aclaro, me seco (también la toalla guarda un poco de tu olor), me visto delante del espejo. Bajo las escaleras y me despido de tu perro, que sigue enfrascado con el Cardhu delante de la tele, jurándole que lo he dejado todo como estaba. Salgo a la calle, el viento helado me despeja por fin. En la puerta me cruzo con el señor que viene a traer los periódicos. Va a dejarme El País pero le digo que no, que hoy mejor El Jueves; por el camino disfruto de los aromas y del limpio amarillo de la alfombra de hojas caídas a las cunetas de la carretera y me encuentro con una chica con un coche enorme. Le digo adiós, pero ella no sabe quién soy.

Te he dejado una nota al lado del ordenador. La escribí justo después del sueño, así que tampoco le hagas mucho caso. Feliz regreso, niña bonita. Esta noche te llamo.

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6 comentarios en “Cristina

  1. que bonito es el amor..etc., etc.
    patillas??? mucho peor que eso de los porros…donde va a parar…
    nota1. Has cambiao el blog o yo lo veo así porque leo desde el movil de mi lunerillo???
    nota2. Desde mi incultura musical te digo..poca voz pa tanta canción…

    chaito..

  2. con el trabajito que me ha costao escribir en un teclao tan chico (mi ordena esta roto)…y pa mi que no ha salio el comentario..po yo no lo pongo otra vez..en resumen..que muy bonito y beso casto.
    nota: estoy viendo un concurso de la tele..han preguntao ya a tres personas donde se encuentran las casas colgantes y han dicho: barcelona, benalup casas viejas ¡¡¡¡ y madrid. Ostras.. el cuarto ha dicho teruel jajajaja y conste que preguntan en madrid.. no en mi barrio jajajajajaj. Menos mal, a la quinta un chavalito ha acertao…

  3. Lunera, no tengo ni idea de por qué esos comentarios tuyos se fueron al limbo, pero de allí los he rescatado y aquí están, relucientes. Ya le he dicho a WordPress que no eres spam, así que no volverá a suceder. Mis disculpas. El móvil de tu lunerillo funciona perfectamente: soy yo, que me da por cambiar de vez en cuando el diseño, sí señora. Espero que te guste más que mis patillas. Por cierto, tengo una foto con un primer plano de mis patillazas justo delante de las Casas Colgadas, y bien guapo que estoy. ¿Estás segura de que los concursantes eran personas? ¿Qué mierda de concurso era ese? Sobre la canción, has dicho exactamente lo mismo que mi amigo Julio cuando le anuncié que iba a poner esta versión, que el tema le viene grande a la Lennox. Ya sois dos, así que voy a empezar a pensar que tenéis razón. Gracias etc. etc. y beso casto.

  4. I need ver that afoto…pleasearfavó…

    nota: que wordpress me llame spam no me incomoda, la bascula de la farmacia me llama obesa, y se lo consiento jajajaja ya está una hecha a casi tó..

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