Anoche me preguntaron que cuántas veces me he enamorado. No se lo tuve en cuenta, al fin y al cabo estaba tan borracha como yo mismo. La conocí un par de semanas atrás por internet y ayer me invitó a su dormitorio con la excusa de que la ayudase con una canción que se le resistía. Se puso las bragas antes de coger la guitarra. Confundió estrofas y notas pero se defendió. Tienes una voz bonita pero chillas mucho; quise intercalar su nombre, pero no lo recordé; baja el tono, si aprendes a controlar eso te saldrá mejor.

Un cajón de madera pintado de rojo hacía las veces de mesilla de noche, y encima de él había una botella de plástico con un clavel marchito, las pinzas del pelo que se quitó un rato antes y una novela con el marcalibros en las primeras páginas. “Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo; pese yo sobre tu alma”. Qué puta casualidad. Quizá percibió la aprensión con que miré el libro, porque me aclaró inmediatamente con una sonrisa orgullosa que estaba dedicado por el autor. “Para Rosa”, se leía escuetamente en la primera página, sobre unas iniciales y una fecha antigua. Es la tercera vez que lo leo, me gusta mucho; ¿lo has leído? No, le dije, no me gusta ese escritor. La menor, Sol, Fa; inténtalo otra vez, apoya la guitarra mejor y baja el tono. Rosa tiene las tetas grandes, los labios carnosos y los ojos tristes. Es auxiliar de clínica en paro. Esta noche la he llamado pasadas las doce, y ha vuelto a cantarme por teléfono. Sin media botella de ron encima le ha salido mucho mejor. Me ha invitado a comer el viernes y me ha advertido de que vigilará mi promesa de dejar de fumar a partir de ese día.

Quiero oír alguna canción que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor, y que empiece en sí y no en no. Hay en Youtube una cantidad verdaderamente extraordinaria de aficionados -aficionadas mayoritariamente, lo que no deja de ser llamativo tratándose de un tema de genuino rock duro- que interpretan su propia versión de la canción que a Rosa no acaba de salirle. Sé que Penélope, Tinín y quizá alguno más de ustedes sabrán perdonarme la herejía de no poner la original, pero  he visto tantas veces hoy el vídeo de esta rockerita venezolana que he empezado a enamorarme un poco de ella. Y a dejar de lado la vereda de la puerta de atrás.

Le faltan instrumentos que trata de suplir con su voz. Hagan caso a lo que pide y acompañen aunque sea mentalmente su tarareo. Será como si acompañasen a la auxiliar de clínica o a mí mismo, y ambos nos lo merecemos. Creo que no les veré hasta la próxima semana. Sean felices.

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13 comentarios en “Con la picha por fuera

  1. Hace no tanto le pregunté lo mismo a un tío que también acabó en mi habitación, aunque sin guitarras de por medio. Cuando lo pregunté no estaba borracha, realmente quería saberlo, tal vez porque yo no tengo una respuesta.

    Yo no sé si soy yo, es bastante probable, pero esta vez me ha hecho un poco de daño lo que has escrito.

  2. Es tremendo, el ser humano no está en realidad preparado ni siquiera para ser segundo, nunca pierde la ilusión por ser el primero aunque se le antojara imposible.

    Buen fin de semana.

  3. Por cierto, he tapado por un momento la cámara, al darle al intro para colgar el comentario sale el cuadrado negro de los úlltimos comentarios en el que leo:

    Marpart con la picha por fuera (me tapo)
    Basomirinda con la picha por fuera…(aún dudo si destaparme o empalmarme)

    Qué rematadamente inoportuno puede llegar a ser un título……..aajjajaajja.

    Más saludos

  4. Hola:

    El enorme desequilibrio aparente – nunca se sabe – es lo que me ha dejado pensativo tras leer este post. La mezcla de una relación temporal, con todos los números de acabar en el semiolvido, (+/vs) la terrible experiencia que marca todo el resto de la vida – y, que a la vez, desvela la crudeza desesperanzada real de esa misma vida – que narra el libro sobre el cajón pintado de rojo, junto a la botella de plástico con la flor mustia.

    Confieso que no soy lo que se dice un gran aficionado a Julián Marias (y eso que su tipo de escritura, con las divagaciones a veces, opinión muy personal, demasiado embarulladas, debería despertar en mi una especie de “camaradería”. Pero, misterios de la literatura, no lo hacen ( de hecho muchas me “sobran”), pero ese inicio de la maldición shakespeariana es un magnifico titulo. Por desgracia, en mi caso, se queda en eso: magnifica elección de titulo que lleva a una decepcionante (el muy buen inicio solo acentúa el problema), de nuevo, narración o narraciones o árbol de con demasiadas ramas o “que se yo que no me interesa lo suficiente como para seguir trepando por él hasta la copa”.

    Pero al grano, tanto el libro como la canción que “acompañan” al post no me llaman la atención, por decirlo muy moderadamente, y si embargo, con esos mimbres imperfectos, el post consigue “decirme algo” y hacerme pensar. El 99% de las cosas que no nos parecen importantes o que no creemos que tengan un gran impacto en nuestra vida son realmente así, el problema es ese 1% que nos pilla por sorpresa. ¿Sera este el caso?, las apuestas están muy en contra, visto lo visto, pero si el tabaco cae derrotado el viernes quizás lo improbable comience a cambiar signo (¿o es de sino?).

    Un saludo:

    Sanan.ex

  5. Invisibla, gracias por el cariño. No, no he estado en Barcelona desde hace meses. Y junto a la caja roja, pues no sé qué hacía; conociendo gente, supongo. Un beso, guapa.

    Tesa, no, no sobra. Por supuesto que no.

    K, tú escribes también y sabes que uno de los riesgos (y alicientes) de hacerlo es tocar alguna desconocida y sensible fibra de quien lee, para bien o para mal. Saludos.

    Muchísimas gracias, Basito. Un beso gordo.

    Marpart, yo diría que la ilusión fundamental no es por ser el primero ni el segundo, sino más bien por ser el único. Más imposible todavía que lo que tú dices, pero es eso, ilusión. No había tenido en cuenta que en la lista de comentarios aparecería vuestro (nuestro) nick seguido de “con la picha por fuera”. Jeje. Mola. Abrazos.

    La maldición de Shakespeare. Merece la pena reproducir la estrofa entera:
    Mañana en la batalla piensa en mí,
    y caiga tu espada sin filo.
    Mañana en la batalla piensa en mí,
    cuando fui mortal, y caiga herrumbrosa tu lanza,
    pese yo mañana sobre tu alma,
    sea yo plomo en el interior de tu pecho
    y acaben tus días en sangrienta batalla.
    Mañana en la batalla piensa en mí,
    desespera y muere.

    A Javier Marías sin duda le gustaron esos versos, porque como sabes recogió de ellos dos títulos para sus libros: “Manaña en la batalla piensa en mí” es una de sus novelas, y “Cuando fui mortal”, una de sus colecciones de relatos. Juan Benet, que es casi como su papá literario, tituló “Herrumbrosas lanzas” a una de sus novelas. Me alegro de que a pesar de esos mimbres que no son de tu entero agrado hayas visto algo en el interior del cesto. Y sí, quién sabe dónde y cuándo aparecerá ese 1%. De momento voy cumpliendo mi auto-promesa sobre el tabaco, de modo que quizá haya que subir ese porcentaje. Me alegro de verte por aquí, Sanan. Un abrazo.

  6. Y a mí que me gustan tantísimo estos versos que El Sardina me enseño?

    Magnus Barford, en el año 1102, emprendió
    la conquista general de los reinos de Irlanda;
    se dice que la víspera de su muerte recibió
    este saludo de Muirchertach, rey, en Dublín:

    Que en tus ejércitos militen el oro y la tempestad, Magnus Barford.
    Que mañana, en los campos de mi reino, sea feliz tu batalla.
    Que tus manos de rey tejan terribles la tela de la espada.
    Que sean alimento del cisne rojo los que se oponen a tu espada.
    Que te sacien de gloria tus muchos dioses, que te sacien de sangre.
    Que seas victorioso en la aurora rey que pisas a Irlanda.
    Que de tus muchos días ninguno brille como el día de mañana.
    Porque ese día será el último. Te lo juro, rey Magnus.
    Porque antes que se borre su luz, te venceré y te borraré, Magnus
    Barford.

    De Anhang zur Heimskringla
    de H. GERING, 1893

    Besazos, Chico Guapo

  7. Honey, no conocía esos versos. A mí también me gustan tantísimo. Gracias al Sardina y a ti por traerlos aquí. Un besazo, chica guapa.

    Bueno, Akimana, en realidad que no me gusta Marías fue una pequeña y fugaz mentira piadosa (piadosa para mí mismo). Ya le he aclarado a mi amiga que es mi novelista español favorito. Los motivos de esa mentirijilla pueden entenderse leyendo la entrada “Back”, que está ahí a la izquierda, entre las “Cintas escogidas”. Además, si bajas hasta el final del todo de la página, verás que elegí como “buque insignia” del blog un pasaje de la última novela de Marías. Me alegro de que también te guste. Saludos.

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