Entrecintas

You’re not Gibarian

Gibarian: Deja la luz apagada. Crees que  me estás soñando.

Kelvin: Tú no eres Gibarian.

Gibarian: ¿No? ¿Quién soy entonces?

Kelvin: Una marioneta.

Gibarian: ¿Y tú no lo eres? Quizá tú eres mi marioneta. Pero como todas las marionetas, crees que ahora eres humano. Es el sueño de las marionetas: ser humanas.

Kelvin: ¿Por qué te suicidaste?

Gibarian: Entonces me pareció una buena idea. Ahora creo que fue un error.

Kelvin: ¿Qué hay de tu hijo?

Gibarian: Ese no es mi hijo, mi hijo está en La Tierra. Y esa tampoco es tu mujer. Son parte de Solaris. No lo olvides.

Kelvin: ¿Qué es lo que quiere Solaris de nosotros?

Gibarian: ¿Por qué crees que tiene que querer algo? Es por esto por lo que tienes que marcharte; si sigues pensando que hay una solución, morirás aquí.

Kelvin: No puedo abandonarla. Se me ocurrirá algo.

Gibarian: ¿No entiendes lo que estoy intentado decirte? No hay respuestas. Sólo opciones.

La secuencia de arriba pertenece a la película Solaris, en la versión que Steven Soderbergh rodó en 2002, con Ulrich Tukur en el papel de Gibarian, comandante de la nave que vigila el misterioso planeta, y George Clooney en el del psicólogo Chris Kelvin. Uno, que nació con poco apego a los mitos universales, se ha acostumbrado sin embargo a pasear por su propio Olimpo, construido inconscientemente a base de personas, personajes, ideas y retales varios.

El problema de los mitos propios es que, como santos o fantasmas inoportunos, se le aparecen a uno en cualquier momento, sin que nadie los haya invocado. Eso, probablemente, debió suceder cuando me encontré, una vez más, en la tesitura de escoger un nick para participar en un blog. Porque sí, amigos, el vídeo de esa secuencia magistral es sólo es una excusa, una trampa chapucera para embaucarles y traerles hasta aquí a fin de hacerles un pequeño anuncio: a partir de hoy, este humilde blog contará con una página más. Una página fija e inmutable como la presentación “Sobre Albert y el blog”, a la que nunca añadiré (ni quitaré, por supuesto) una sola coma. Ahí están volcados los textos que durante los últimos meses escribí para el Nickjournal, un espacio de libertad y diversión como probablemente han existido pocos en la red. Al principio fui sólo (perdón, quiten la tilde del “sólo”, la correctora acecha) un lector, pero cuando me decidí a participar con un nick, probablemente estaba enfangado en una de mis pajas mentales acerca del significado y la estética de Solaris.

En los últimos meses, me propusieron participar además redactando lo que allí se llamaban “entradas”, es decir, los textos que se colgaban en el frontispicio del lugar como excusa para que a partir de ellos -pocas veces sucedía, realmente- se iniciara la discusión. No se trata, desde luego, de que tenga esos textos en gran estima, más allá de su valor sentimental; y tampoco que tema que el propietario del cementerio donde descansa el Nickjournal acabe por construir allí una urbanización de lujo, arrasando los venerables cimientos. Pero lo cierto es que  me gusta tenerlos cerca y, si así lo desean, compartirlos con ustedes. Hay otra razón para guardarlos aquí: ahora que muy probablemente cuente aún con poco tiempo para disfrutar de su estimada compañía, me ha parecido un buen momento para ofrecerles al menos algo para los ratos de aburrimiento feroz. No son muchas, pero me han pillado tarde y sin ganas de trabajar, de modo que hoy publicaré las tres primeras y en días posteriores las restantes. Si les apetecen están ahí arriba, a la derecha.

Puestos a hacer anuncios, permítanme añadir algún otro: me llegan noticias de que hay gente -esa gente- que se solaza en sus chat o lo que quiera que sean los sitios en los que se reúnen y frecuentan, especulando sobre mi persona y hablando (por supuesto, mal) de mí. Es una vieja historia -una anécdota en realidad- que sin duda les divertirá y sobre la que yo, ustedes sabrán disculparme, deseo también dar mi opinión. Por último, déjenme avanzarles, que para eso estamos aquí, los nombres de las tres próximas mujeres que se asomarán a esta ventana que comparto con ustedes: mi hermana Marta, de la que ya tienen alguna noticia, la apacible pescadera Amparo -ecuador entre el jazmín y el nardo- y la indescifrable Itziar, militante de ETA en sus ratos libres, la mujer que me enseñó a tocar el violín, me desvirgó y me proporcionó sin saberlo, cuando ya se había marchado de la cama y de la casa, uno de los ratos más dulces de los que he tenido ocasión de disfrutar.

Siempre un placer. Hasta pronto.

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7 comentarios en “You’re not Gibarian

  1. ¡Cuantas ocupaciones ha tenido Vd., chico guapo! Gracias por traernos su Nickjournal. Gracias por Solaris, otra que no he visto y que me apunto de inmediato. Echaba yo de menos esto de las recomendaciones cinematográficas.
    Dado el tiempo que ha “faltado” Vd. en sus quehaceres de este blog y la evidente necesidad de propagar a los cuatro vientos que ha vuelto, le propongo que me escriba algo bonito y tremendamente guarro para mi blog (muy guarro, añado). Algo que incluya un “he vuelto” y estoy en mi wordpress, dándole a las cintas de mujeres soñadas y reales. De paso leen sus entradas en el nickjournal y despejan esas tremendas dudas sobre su identidad de la que ha sido comidilla en conversaciones varias y variadas.
    Ya que estamos, me hago publicidad, en mi blog tenemos un chat loco y libertario, lleno de frikis, y que en ocasiones, alcanza momentos realmente divertidos. Abrimos las 24 h. del día. Eso sí, entren ustedes, queridos lectores de Albert, con casco, granadas de mano y armadura. Allí puede pasar cualquier cosa, desde quedarse en pelotas hasta liarse a enmendar el mundo. Dejo aquí la dirección directa y la indirecta (entrando por el blog, que siempre está bonito -somos unos estetas- y suele tener muy buena música gracias a la dirección artística de Arkanis y El Sardina):
    http://chatdivinasyhermosas.chatango.com/
    http://hermosasydivinas.blogspot.com/

    Besos diversos y uno convexo para ti, Chico guapo.

  2. Gracias, rubia. Acepto la invitación para volver a escribir algo en Divinas Hermosas; pero ¿tiene que se muy guarro? ¿todavía no te has dado cuenta de que yo soy un romántico sin cura? supongo que no pretenderás que escriba algo parecido a lo que publicó tiempo ha, en tu antiguo blog, aquel panoli cuyo nick ni siquiera recuerdo, una especie de manual de instrucciones sobre cómo mamar bien una polla. Yo creo que tu público es suficientemente selecto como para recibir algo mejor.

    Ya veremos cuándo en todo caso, porque ya sabes que la novela me tiene machacado, pero prometo no tardar mucho. Gracias por invitarme a colaborar. Un beso, chica guapa.

  3. Gracias por aceptar. Espero no desviar mucho tu atención sobre la novela.
    Aquéllo de Mamad, mamad, malditas, estuvo francamente bien, era guarrillo y sobre todo muy divertido. Ya sabes que te copié la idea con lo de “Como succionar el pezón de una mujer”.
    Mi público, que siempre será también tuyo, es heterogéneo. Allí comemos lo mismo arroz que garbanzos y en cualquier caso, lo que tú escribes siempre está mejor que bien.
    Más besos

  4. Me cagüen la hostia. Siglos sin aparecer por aquí (pensé que habías cerrado) y llego a la despedida.

    Lo único que recuerdo de mi primer correo, en respuesta a la invitación de Bartleby, fue la felicitación por haberte “fichado”.

    Tienes mi correo, informa de la novela, que se trata de venderla ¿no?

  5. S., por mis niños que no sé quién eres. Así que malamente puedo estar seguro de tener o no tu correo. En todo caso, te agradezco lo de la felicitación por mi fichaje; se ve que eres persona de buen gusto 🙂

    No cierro, no hay despedidas, de modo que haznos a todos el favor de seguir apareciendo por aquí. Saludos.

  6. Ninguna de las adaptaciones cinematográficas de “Solaris” me ha gustado, quizás por la sencilla razón que la novela origen de ellas, tampoco me gusto. Lem (y como fan de la cf se que es una especie de herejía) me suele aburrir, aunque alguna cosa suya la considero salvable.

    Pero sigo con el bocadillo. Tras el trozo de pan de arriba, el relleno, coincidimos en nuestro republicanismo (mas o menos “romántico”) y en nuestro interés en una autentica república federal.

    Un bocadillo no esta completo solo con un trozo de pan, el de abajo estaría compuesto de mi antitaurinismo militante y mi querencia por esa mentada república federal, pero simétrica

    Este, llamemosle Ismael o comentario transversal, lo he escrito tras leer los dos “You’re not Gibarian” complementarios.

    Un saludo

  7. Y será verdad que te has leído el “You’re not Gibarian” grande de una sentada. Gracias, por supuesto, pero me preocupas: tragarse de una tacada tantos bocadillos de ladrillos, por muy picaditos que estén, no puede ser bueno. Ya, ya sé que en lo de la asimetría milito únicamente junto a Maragall (glup), y en lo de los toros sólo vamos quedando Castella, JTomás, los del siete y yo, pero qué quieres, no sólo de ladrillos vive el hombre.

    Para transversal, esto: el único libro de ciencia ficción que he leído en mi vida ha sido precisamente Solaris, y de esto hace años y todavía le estoy dando vueltas (curioso, es la segunda vez que digo esto mismo en dos días seguidos, a esta casualidad Lem le sacaría partido sin duda). ¿Qué quiere Solaris de nosotros? No hay respuestas, sólo opciones. Gracias de nuevo, un abrazo.

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